Grado Septimo


TEXTOS GUIAS I.E SAGRADA FAMILIA.

SEGUNDO PERIODO. AÑO 2022

AREA CIENCIAS SOCIALES Y COMPETENCIAS CIUDADANAS.

GRADOS SEPTIMOS. SEDE MARIA MONTESSORI.

DOCENTE EIVAR STERLING SANDOVAL. 


Nota aclaratoria: es deber del estudiante llevar a la clase de Ciencias Sociales y Competencias Ciudadanas el texto que aparece a continuación impreso en hojas de block.

También el estudiante debe previamente realizar la lectura del texto para que participe en la clase.

 

Docente: Eivar Sterling Sandoval

Grados: sede central y María Montessori.

Año Lectivo: 2022

Período: segundo.

 

Derechos Básicos de aprendizaje:

DBA 5. Analiza el Renacimiento como una época que dio paso en Europa a una nueva configuración cultural en campos como las ciencias, la política, las artes y la literatura.

DBA 6. Evalúa las causas y consecuencias de los procesos de Conquista y colonización europea dados en América.

DBA 8. Comprende la importancia de las asociaciones, los gremios, los movimientos y organizaciones sindicales en la defensa de los derechos colectivos. 


 

 

 

 

Estándar:

Reconozco algunos de los sistemas políticos que se establecieron en diferentes épocas y culturas y las principales ideas que buscaron legitimarlos.

 


 

 

 

 

Competencias a desarrollar

 Pensamiento social (Identifica y usa conceptos sociales básicos: económicos, políticos, sociales culturales y geográficos; conoce los mecanismos que los ciudadanos tienen a su disposición para participar activamente en la democracia y para garantizar el respeto de sus derechos).

  

Relaciones ético políticas (poder político).

Memoria histórica de los pueblos.

Identidades y culturas en la diversidad.

 

 Características físicas y socioculturales de Asia

Asia es el continente más grande y poblado del planeta Tierra. Tiene una superficie de 44 541.138 kilómetros cuadrados, lo que representa un total de 8.70% de la superficie terrestre.

Probablemente, el continente asiático sea el más diverso del mundo. La Organización de las Naciones Unidas lo dividió en seis subregiones, que logran representar toda la magnanimidad del continente. La convivencia de diversas culturas es permanente en Asia, porque las culturas árabes y persas conviven con muchas otras, como todas las demás islámicas, las orientales de China, Japón y Corea, y las de Indochina, acompañadas de los archipiélagos del Sudeste Asiático. Todo esto sin pasar por alto a la cultura rusa y la india. Al ser un continente complejo culturalmente, los conflictos son el pan de cada día, afectando especialmente la delimitación territorial de muchos de los países.

También, la parte geográfica es sumamente diversa y rica, siendo un continente atractivo turística y ecológicamente.

Características físicas de Asia.

Como cualquier espacio físico, Asia tiene características determinadas que comparten la gran mayoría de sus territorios, y que definen su composición natural y territorial.

Algunas de ellas son:

Los límites del continente Asiático son:

Norte: Océano Glacial Ártico

Noreste: Europa, sección del escudo Báltico

Sur: Océano Índico

Sureste: Mar Rojo y Mar Mediterráneo

Este: Océano Pacífico, Mar de Bering

Oeste: Frontera con el continente europeo por la división de los Montes Urales y continuación del Cáucaso hasta el Mar Negro.

 

El relieve más importante del planeta se encuentra en el continente asiático. Las dos cordilleras más importantes del mundo están en Asia, y se agrupan en el Sistema del Himalaya.

En este sistema se encuentran las primeras cien montañas más altas del mundo, incluyendo catorce montañas que superan los ocho mil metros de altura. Los picos más altos del mundo son el Everest y el K2, que se encuentran cercanos a los nueve mil metros.

 

Fronteras terrestres.

El continente asiático no tiene una delimitación geográfica clara, especialmente en su frontera oeste. Delimita al este y al sur con el Océano Pacífico, al sur también con el Océano Índico, y al oeste con Europa de forma terrestre.

Aunque también se habla del continente Eurasia, tradicionalmente se ha delimitado la frontera entre Asia y Europa en los Montes Urales, ubicados en Rusia.

De esta forma se ha logrado separar políticamente a ambos continentes.

El relieve asiático corresponde de 4 zonas:

La del Norte: Región siberiana que se extiende desde los Montes Urales hasta el Mar de Bering

La Central: formada por cadenas montañosas (Himalaya – Karakorum – Hindukush) y el volcán más alto dentro de la península de Kamchatka que es el Klyyucheuskaya (4,750 m)

La del Sur: Compuesta por regiones mesetarias y depresiones

La Insular: formada por los archipiélagos de Filipinas e Indonesia, límite con Oceanía.

 

Climas de Asia

 

Existen 7 regiones climáticas en Asia distribuidas a lo largo del continente y de acuerdo con sus contrastes geográficos estas son: Mediterránea, Continental, Tropical, Monzónica, Desértica, Subpolar y Templada.

Los vientos.

Los vientos monzones son dos:

Verano: la tierra se calienta más que el mar se forma una zona de alta presión y los vientos se dirigen al continente provocando precipitaciones.

Invierno: el mar se enfría menos que la tierra. En el continente zona de alta presión, los vientos van de la tierra al océano.

 

Multiplicidad de lenguas

Asia es un lugar sumamente rico culturalmente y ello se plasma en la cantidad de lenguas que se hablan.

De carácter oficial, existen aproximadamente 54 idiomas diferentes, mezclándose idiomas europeos como el portugués en Timor Oriental y Macao, el inglés en Hong Kong y Singapur o el griego en Chipre.

Pero la mayor parte de las lenguas son autóctonas, como el árabe, el chino mandarín, el japonés, el coreano, el persa, el pastún, filipino, hindi, maratí, georgiano, abjasio, ruso, indonesio, kurdo, hebreo, turco, entre muchos otros.

Diversas religiones

La diversidad cultural también se ve claramente reflejada en todas las religiones que se profesan en el continente asiático. Se podría afirmar que existen tres vertientes principales, con algunas religiones de menor escala. En la parte occidental del continente, la religión predominante es la musulmana, en países como Palestina, Jordania, Siria, Turquía, Arabia Saudita, Omán, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Irán, Afganistán, Azerbaiyán. También hay en la parte occidental, especialmente en el Índico y Sudeste Asiático: Bangladés, Indonesia, Malasia, Comoras.

Las otras vertientes mayoritarias son la hindú, en India y las budistas y confusionistas, en China. En Japón predomina el sintoísmo. Las minoritarias son el judaísmo, en Israel, el cristianismo en Georgia, Chipre y Armenia, el zoroastrismo muy minoritario en Irán e India, entre otros.

La población

Asia es el continente más poblado del mundo, con aproximadamente 4.393.000.000 habitantes. Comúnmente se habla de la cantidad de chinos que existen, porque la República Popular China es el país más poblado del mundo con 1.369.811.006 habitantes.

La población de la India está muy cerca de alcanzar a la china, porque tiene aproximadamente 1.210.193.422 habitantes, siendo los dos países más poblados del mundo.

Indonesia es el cuarto país más poblado, Pakistán el sexto, Bangladés el octavo, Rusia el noveno y Japón el décimo.

Extensa superficie

El tamaño es otro de los elementos que más destacan de Asia, porque es el continente más extenso del planeta Tierra.

Tiene una superficie total de 44541138 kilómetros cuadrados, que agrupa a 49 países. Esta superficie es sumamente larga, porque comienza en la parte occidental con la frontera terrestre europeo-asiática y termina al este con las fronteras del Océano Pacífico.

La más extrema es la frontera que está próxima de Alaska, en Estados Unidos, separada por el Estrecho de Bering.

Economía emergente y dominante

Por muchos años, la economía estuvo completamente dominada desde los continentes de Europa, y posteriormente desde el Norte de América. Finalmente, en los últimos años, la economía asiática emergió con muchísima fuerza con China a la cabeza.

Aunque la Unión Soviética también fue una potencia industrial, en la actualidad China es una de las mayores potencias económicas, convirtiéndose en productores de productos manufacturados de cualquier tipo.

India también ha emergido con fuerza en la parte económica.

Potencias turísticas

El turismo en Asia está cada vez más en alza. Aunque en un principio el continente no había desarrollado una industria turística compleja, destinos como Shanghái y Pekín en China, Tokio en Japón, Kuala Lumpur en Malasia, Jerusalén en Israel y Palestina, Dubái en Emiratos Árabes Unidos, Teherán en Irán, Delhi y Bombay en India, Seúl en Corea del Sur, Hanói en Vietnam, entre muchísimos otros, son visitados por millones de turistas año tras año.

Riqueza ecológica

La biodiversidad que existe en el continente asiático está a simple vista.

Mientras la parte occidental está completamente dominada por el Desierto Arábigo, en el occidente se encuentran las pronunciadas mesetas de más de 3500 msnm de la que parten los gigantes montañosos.

También en esta parte existen desiertos, como el de Gobi, y más al norte se encuentra la vegetación de estepa y tundra.

En la parte sur,  la vegetación es mucho más selvática, tupida y llena de árboles frutales.

Diversidad climática

Muy relacionada con la riqueza ecológica, se puede entender que Asia es completamente diversa. Son muy frecuente los climas de desierto donde en meses de verano las temperaturas pueden alcanzar los 50 grados Celsius, pero que en las noches pueden llevar a bajar de cero.

En la región de la Meseta del Tíbet, de donde nace el Sistema del Himalaya, el clima es de los más fríos del mundo, siendo una de las regiones no polares más inhóspitas en el mundo.

El trópico se hace notar en el subcontinente indio y el Sudeste Asiático, especialmente en los archipiélagos más sureños.

Características físicas y socioculturales de América.

Posición Geográfica. 

Limita al norte con el Océano Glacial Ártico; al sur, con la unión del océano Atlántico y el océano Pacífico; al oriente, con el océano Atlántico; y al occidente, con el océano Pacífico.

Posición Astronómica.  

Sus puntos extremos, de acuerdo con la latitud y la longitud son:

Al norte punta Barrow a 71 grados y 23 minutos de latitud norte.

Al sur, cabo Hornos a 55 grados y 59 minutos de latitud sur.

Al oriente, Recife a 35 grados de longitud occidental.

Al occidente, el cabo Príncipe de Gales a 168 grados y 5 minutos de longitud occidental.

América cuenta con tierras en todas las latitudes o zonas terrestres, por tal razón presenta variedad de climas, de especies vegetales y animales. Según la longitud, está ubicada en el hemisferio occidental y tiene nueve usos horarios.

Características del relieve.

El continente americano presenta tres formas de relieve bien diferenciadas:

En el occidente: una cadena montañosa joven.

En el oriente, pequeñas sierras de montañas antiguas.

En el centro inmensas llanuras aluviales.

Cadena montañosa joven.

A lo largo de la costa occidental, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, se extiende una impresionante cadena montañosa joven, extensa y ancha, que presenta diferentes características en su recorrido.

En América del Norte, las montañas se extienden desde México hasta Alaska y se conocen con diversos nombres: Sierra Madre, Montañas Rocosas, Sierra de las Cascadas, Sierra Nevada y Cordillera de Alaska. La elevación más importante es Orizaba, con 5.653 m.

En América Central se encuentra la montaña Dorsal Centroamericana que va de oriente a occidente; se caracteriza por ser una de las áreas más volcánicas del mundo; posee cerca de 88 volcanes, en su mayoría activos. Esto explica los continuos terremotos que afectan a la región. Entre los volcanes se destacan Tajamulco, con 4.210 m.

En América del sur se encuentra la cordillera de los Andes, la cadena montañosa más larga del mundo, con 10.000 Km. Se extiende desde el sur de Chile hasta Colombia y Venezuela. La altura promedio es de 4.000 m, y su mayor elevación es el Aconcagua, con 6.960 m. Estas cordilleras constituyen la parte oriental del Cinturón de Fuego del Pacifico. Estas cordilleras constituyen la parte oriental del Cinturón de Fuego del Pacífico, formado por numerosos volcanes en actividad, sobre todo en centro y Suramérica.

Pequeñas sierras de montañas antiguas.

Cerca de las costas del Atlántico, en América del Norte como en América del Sur, existe una serie de montañas antiguas de poca altitud, de dimensiones reducidas y de amplios valles.

En América del Norte, se sitúan el macizo del Labrador o escudo Canadiense y los Apalaches, que no alcanzan los 2.000 metros de altitud.

En América del Sur, se hallan dos conjuntos de montañas, separados por la cuenca del Amazonas: el macizo de las Guayanas y el macizo Brasileño, que no alcanzan a superar los 3.000 metros de altitud.  

Inmensas Llanuras Aluviales.

Entre las montañas jóvenes del occidente y las montañas antiguas del oriente, aparecen inmensas llanuras recorridas por diversos ríos y sus afluentes. En América del Norte se encuentra una gran llanura denominada central, formada por la cuenca del Mississsipi-Misouri; en América del Sur se sitúan las llanuras del Orinoco, del Amazonas, del Gran Chaco y de la Pampa.

Hidrografía. 

El continente americano posee un gran potencial hídrico, representado en sus ríos, lagos y aguas subterráneas. Los ríos del continente se distribuyen en las siguientes vertientes.

Océano Glacial Ártico: los ríos se caracterizan porque son cortos y sirven de desagüe a los numerosos lagos canadienses, permanecen congelados durante la mayor parte del año, pertenecen a ella los ríos Nelson, Mackenzie, Churchill.

Océano Atlántico: sus ríos se caracterizan porque son de gran longitud y caudal, bañan extensas llanuras, reciben una buena cantidad de afluentes, la navegación es intensa. Los ríos se diferencian en América del Norte porque existe una sola cuenca, la del Mississippi y Missouri, que recorre un territorio con lluvias poco abundantes. Los ríos en América del Sur forman tres cuencas: la del rio Orinoco, la del Amazonas y la de los ríos Paraná y Paraguay.

Océano Pacífico: sus ríos se caracterizan porque son cortos y caudalosos, debido a que nacen en la cordillera que está cerca a la costa, forman cañones y valles profundos. Pertenecen a ella los ríos Yukón, Fraser, Columbia, Colorado, Las balsas, San Juan, Baudó, Patía.

 

El continente americano posee un gran número de lagos, que se encuentran especialmente en Norteamérica. Entre ellos se destacan los lagos canadienses de Esclavos, Osos, Athabasca y Winnipeg. En la frontera de Canadá y Estados Unidos se encuentra la región de los Grandes Lagos, considerada como la mayor masa de agua dulce del mundo con una extensión de 245.325 Km cuadrados. Está constituida por los lagos Michigan, Hurón, Erie, Ontario y Superior que es el más grande del mundo, con una superficie de 82.5000 Km cuadrados; en la zona de las Rocosas sobresale el Gran Lago Salado.

En Centroamérica, los lagos más importantes son Managua, Nicaragua y Atitlán, mientras que en Suramérica se destaca el lago Titicaca, que es el más elevado del mundo, a 3.810 m. de altura sobre el nivel del mar.

Zonas bioclimáticas de América.

Las zonas bioclimáticas hacen referencia a la combinación de temperatura, humedad, vegetación y fauna en un espacio geográfico determinado. Entre las zonas bioclimáticas, se encuentran: la sabana, el bosque templado, las praderas, la taiga, la tundra, las estepas, los desiertos y la selva húmeda.

Zona ártica: comprende el extremo norte del continente, es decir, Alaska, el archipiélago ártico, y la parte norte del Canadá. Tiene un clima polar, con temperaturas inferiores a cero grados, lo cual solo permite el desarrollo de musgos y líquenes o vegetación de tundra; y hacia el sur, coníferas o vegetación de taiga.

Zonas templadas secas: se encuentran situadas en América del Norte, al occidente de las montañas Rocosas, Sinaloa, baja California, y en Suramérica se extienden por los desiertos costeros del Perú, Chile, y el patagónico argentino; se caracterizan por la carencia de lluvias. Se presentan allí una vegetación de estepa, con gramíneas cortas y secas, entre las cuales predominan las plantas grasas y mimosáceas.

Zonas intertropicales: comprenden las tierras que se extienden a lado y lado de la línea ecuatorial, en la zona de latitudes bajas, es decir en Centroamérica, las Antillas y al noroccidente de Suramérica. Esta región, presenta áreas de sabana, en donde la vegetación varía según la altitud, se encuentran desde pinos hasta palmeras, árboles y plantas tropicales como orquídeas, robles  helechos, pastos, cereales y árboles frutales.

Zonas templadas húmedas: presentan las cuatro estaciones en las latitudes medias; con abundantes lluvias en verano. Se caracterizan por una vegetación de bosques, abedules, pinos, robles, hayas y grandes extensiones donde se cultivan cereales, principalmente trigo y maíz.

Zona ecuatorial: comprende la cuenca amazónica, el alto Orinoco, la Guayana, el Chocó y la Costa Atlántica de Centroamérica. Se distingue por su alta temperatura y por la vegetación de selva con palmeras, acacias, helechos arborescentes y caucho.

Recursos Variedad y Riqueza.

El continente americano por su extensión cuenta con una importante cantidad y variedad de recursos naturales entre los cuales se destacan:

Suelos variados: en las llanuras, mesetas y vertientes de las montañas se encuentran tierras arables y de pastos, las cuales han facilitado el desarrollo de la agricultura y la ganadería, porque permiten establecer una producción de subsistencia cuando los cultivos se realizan en pequeñas parcelas o una producción industrial cuando los cultivos se hacen a gran escala con el fin de comercializarla.

Minerales: el continente posee minerales como petróleo, carbón, estaño, bauxita, cobre, platino y níquel, los cuales son necesarios para el desarrollo de la industria moderna. De igual forma, cuenta con minerales preciosos como el oro, las esmeraldas y la plata.

Reservas vegetales: los bosques de coníferas en Norteamérica constituyen la fuente principal para la industria maderera, de la cual resulta el papel y otros derivados. Las selvas ecuatoriales poseen diversidad de maderas finas y plantas medicinales, que también fortalecen el sector industrial.

Riqueza hídrica: la cantidad de mares, ríos que se encuentran en el continente, favorecen el desarrollo de actividades como: la pesca y las comunicaciones acuáticas. Las aguas costeras del pacífico son las más importantes para la pesca comercial, especialmente en las costas del Perú, Chile y Ecuador. En Norteamérica, la pesca es la principal actividad económica en Groenlandia, mientras que la pesca lacustre se encuentra altamente tecnificada en la región de los grandes lagos.

Características físicas y socioculturales de África.


África es el tercer continente más grande (luego de Asia y América). Limita en el norte con el mar Mediterráneo, en el sur con los océanos Índico y Atlántico, en el este con el mar Rojo y el océano Índico, y en el oeste con el océano Atlántico. Posee una superficie total de 30.272.922 kilómetros cuadrados, que representa un 20 % del total de las tierras emergidas del planeta.

Los romanos fueron los primeros europeos que tuvieron contacto con los habitantes del continente africano, quienes vivían al oeste del río Nilo. Los romanos los llamaron “afri” que deriva de la lengua fenicia, afar que significa “polvoriento”, e ifri que significa “caverna”, algo así como “habitantes de las cavernas”.

Las teorías más fuertes sostienen que África es el continente del cual procede el Homo sapiens (el ser humano), luego de que sucesivas especies de primates (homínidos y antropoides) evolucionaran durante millones de años y que, posteriormente, migraran del continente.

La geografía de África se destaca por tres grandes desiertos: el Sahara (el más grande del mundo), el Namib y el Kalahari. Presenta un largo sistema montañoso en la región este del continente, la Cordillera del Atlas, cuyo pico más alto es el Kilimanjaro (en Tanzania) con 5.895 metros y que está formado por 3 volcanes inactivos (el Shira, el Mawenzi y el Kibo).

África se destaca, además, por el río Nilo, el mayor del continente y uno de los más largos del mundo. El resto de los ríos tienen un caudal bastante reducido o son poco navegables. Entre sus grandes lagos, los más importantes son el Victoria, el Tanganica, el Malaui, el Alberto (o Mobutu), el Eduardo (Rutanzige) y el Kyoga.

África posee numerosas islas (algunas son naciones independientes y otras son colonias). La más conocida es Madagascar, la cuarta isla más grande del mundo, ubicada en el sureste sobre el océano Índico y separado del continente por el canal de Mozambique.

Antiguamente la mayoría de los países africanos fueron colonias europeas. En la actualidad, a pesar de haberse independizado, mantienen estrechas relaciones económicas con la Unión Europea. Los países de África son subdesarrollados y alrededor de 350 millones de personas (un 36 % de la población) viven con menos de 1 dólar estadounidense al día.

Flora y Fauna: La fauna se caracteriza por los animales salvajes como leones, cebras, antílopes, elefantes, jirafas, guepardos, búfalos y hienas que viven en la sabana, el bioma que predomina en el continente africano. Por su belleza exótica son codiciados por los contrabandistas y por eso existen numerosas organizaciones y legislaciones para contrarrestar su tráfico y caza ilegal.

La flora de la sabana está conformada por la combinación de pastizales, arbustos y árboles de poca densidad, y palmeras en los alrededores de los oasis. Se destaca el árbol Baobabs (propio de la isla de Madagascar), cuyas hojas, frutos y semillas se aprovechan como alimento, para la salud y para la elaboración de productos cosméticos.

Clima: El continente africano está atravesado por la línea del ecuador que lo divide casi en dos mitades equidistantes, por lo que el clima predominante es el tropical.

Libia (país del norte de África) es la región más calurosa de todo el planeta, cuya temperatura ha alcanzado los 58º C. En los extremos más alejados del ecuador, el clima es subártico con zonas áridas o desérticas. En la región sur el clima es templado, más cálido y húmedo.

Población: La población de África es de 1.2 miles de millones de habitantes (equivale a un 15 % de la población humana total) y está conformada por varios grupos étnicos y tribus como los bosquimanos, los masáis, los pigmeos y los hotentotes. Nigeria es el país africano más poblado y el más pobre del continente (y del planeta).

La ciudad de Luanda (la capital de Angola) es una de las ciudades más caras del mundo, aún más que Tokio (Japón) o Ginebra (Suiza). Sin embargo, 2/3 de la población africana vive por debajo del umbral de la pobreza y, del total de niños no escolarizados del mundo, un 43% son africanos.

Cultura: Los africanos practican una amplia variedad de religiones tradicionales. El islam predomina en las regiones del norte y, a partir del siglo XX, el catolicismo y protestantismo adquirieron gran protagonismo. Los rituales religiosos se caracterizan por estar acompañados de música con tambores, para invocar a las diferentes deidades (el ritmo varía según el dios al que se dirigen).

Existen más de 3.000 tribus o pueblos nativos que siguen manteniendo costumbres ancestrales, incluso se practican hoy en día rituales de ablación de las partes íntimas femeninas, a pesar de ser considerados una violación a los derechos humanos por la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

División política: África se divide en 54 Estados soberanos (51 constituidos como república y 3 constituidos como monarquía), 2 estados con reconocimiento limitado y 2 territorios independientes:

Los países soberanos de África son:

Ángola. Capital: Luanda

Argelia. Capital: Argel

Benín. Capital: Porto Nuevo y Cotonú

Botsuana. Capital: Gaborone

Burkina Faso. Capital Uagadugú

Burundi. Capital: Gitega

Cabo verde. Capital: Praia

Camerún. Capital: Yaundé

Chad. Capital: Yamena

Comoras. Capital: Moroni

Costa de Marfil. Capital: Yamusukro

Egipto. Capital: El Cairo.

Etiopía. Capital: Adís Abeba

Gabón. Capital: Libreville

Gambia. Capital: Banjul

Ghana. Capital: Acra

Guinea. Capital: Conakri

Guinea-Bisáu. Capital: Bisáu

Guinea Ecuatorial. Capital: Malabo

Kenia. Capital: Nairobi

Lesoto. Capital: Maseru

Liberia. Capital: Monrovia (monarquía)

Libia. Capital: Trípoli

Madagascar. Capital: Antananativo

Malaui. Capital: Lilongüe

Malí. Capital: Bamako

Marruecos. Capital: Rabat (monarquía)

Mauricio. Capital: Port Louis

Mauritania. Capital: Nuakchot

Mozambique. Capital: Maputo

Namibia. Capital: Windhoek

Níger. Capital: Niamey

Nigeria. Capital: Abuya

República Centroafricana. Capital: Bangui

República del Congo. Capital: Brazaville

República Democrática del Congo. Capital: Kinsasa

Ruanda. Capital: Kigali

Santo Tomé y Príncipe. Capital: Santo Tomé

Senegal. Capital: Dakar

Seychelles. Capital: Victoria.

Sierra Leona. Capital: Freetown

Somalia. Capital: Mogadiscio

Suazilandia. Capital: Babane y Lobamba (monarquía)

Sudáfrica. Capitales: Bloemfontein (capital judicial), Ciudad del Cabo (cuidad legislativa) y Pretoria (capital administrativa).

Sudán. Capital: Jartum

Sudán del Sur. Capital: Yuba

Tanzania. Capital: Dodoma.

Togo. Capital: Lomé

Túnez. Capital: Túnez

Uganda. Capital: Kampala

Yibuti. Capital: Yibuti

Zambia. Capital: Lusaka

Zimbabue. Capital: Harare

Los Estados con reconocimiento limitado de África son:

República Árabe Saharaui Democrática. Capital: El Aaiún

Somalilandia. Capital: Hargeisa

Los estados independientes de África son:

Santa Elena, Ascensión y Tristán de Acuña (depende de Reino Unido). Capital: Jamestown

Tierras Australes y Antárticas Francesas (dependen de Francia). Capital: Saint-Pierre.

 

El descubrimiento de América.

 Antecedentes de descubrimientos geográficos.

Con el nombre de grandes descubrimientos se conocen los nuevos territorios que descubrieron principalmente los navegantes portugueses y españoles, desde fines del siglo XV en África, Asia, Oceanía y América; y cuya existencia desconocían o tenían vagas referencias.

Los europeos llegaron pues, al Asia, África, América y Oceanía, continentes poco antes casi desconocidos y llevaron hasta allí, su cultura, su religión y sus costumbres, divulgándolas. A este hecho se le conoce con el nombre de europeización del mundo.

Durante los últimos años de la Edad Media, los árabes obtenían de la India y Oceanía las llamadas especies (clavo de olor, jengibre, nuez moscada, canela, pimienta, vainilla, etc.) y también oro. Estos productos los vendían a los europeos en precios elevados y los comerciantes de Venecia y Génova hacían grandes negocios con la reventa. Pero desde que los turcos tomaron Constantinopla en 1453, los árabes ya no pudieron comerciar con libertad en el Mar Rojo, porque Turquía cerró el paso a toda mercancía y estableció inconvenientes de resguardo aduanero. Clausuro, además, las rutas mercantiles. Por consiguiente quedó cerrado el comercio de Europa con la India.

Causas.

Estos grandes descubrimientos tuvieron su origen en:

La necesidad de encontrar nuevas rutas hacia las indias, pues, les servían para el comercio con el Oriente habían caído en poder de los turcos, después de que estos se apoderaron de los puertos de Constantinopla y Alejandría, por donde llegaban a Europa las especias de Asia (canela, pimienta, nuez moscada, jengibre), goma arábiga, perfumes, piedras preciosas, finas telas, etc.

El mejoramiento de la navegación, por la aparición de la brújula, la construcción de mejores embarcaciones (carabelas) y otros aparatos, permitió a los navegantes arriesgarse en mares desconocidos sin temor a perderse.

El adelanto de la Geografía y el convencimiento cada vez mayor de que la Tierra era redonda.

El espíritu aventurero que impulsaba a los hombres a conquistar o descubrir nuevas tierras para enriquecerse.

El anhelo de ciertas congregaciones religiosas de difundir el cristianismo en esas tierras hasta entonces desconocidas.

Descubrimientos Portugueses

A partir del siglo XIV, los principales exploradores portugueses fueron los siguientes:

Enrique el Navegante

Hijo del rey de Portugal Don Juan I. En su deseo de extender los principios de la religión por el oeste de África y llevado por sus aficiones a la navegación, emprendió varias expediciones.
Sus naves tocaron en Sagres, situada en el cabo de San Vicente y el príncipe fundó un palacio, un observatorio astronómico, una Escuela Náutica y un arsenal que permitió la exploración de las costas occidentales del norte de África y de las islas frente a Portugal. De este modo descubrieron las islas madera (1419), las Azores, las Islas Canarias ,el cabo Bojador, las costas de Senegal y del golfo de Guinea (1485), donde los portugueses comerciaron con los nativos africanos, recibiendo oro y huevos de avestruz, por lo que llamaron al lugar “Costa de Oro”.

Bartolomé Díaz (1487)

Otro navegante muy intrépido, Bartolomé Díaz, llevando tres naves, con las que recorrió la costa occidental del África y dobló la parte más saliente del continente, donde unas terribles tempestades pusieron en peligro la expedición. Bartolomé Díaz bautizo a la región con el nombre de cabo de las tormentas, pero el rey de Portugal don juan II, cambió este nombre por el de cabo de la nueva esperanza, para no desalentar a los navegantes que emprendieron nuevas expediciones.

Vasco de Gama.

Diez años más tarde, el audaz Vasco de Gama, con pocos barcos, siguió el camino de Bartolomé Díaz y logró pasar el Cabo de las tormentas en buen tiempo. Llegando a las costas de Mozambique donde consiguió un piloto árabe que lo llevo hasta las costas de la misma India, desembarcando en Calicut. Los naturales del país no recibieron bien a los portugueses, considerándolos como rivales en su comercio y Vasco de Gama tuvo que regresar al Portugal con su pequeña flota.

Álvarez de Cabral

Apenas desembarco Vasco de Gama en Portugal, inmediatamente se puso en marcha otra expedición mandado por Álvarez de Cabral, con el objeto de colonizar la India; pero esta expedición arrastrada por los vientos ecuatoriales, se extravió en la ruta y fue a tocar casualmente en las costas del Brasil, al Este de Sud América (1504). Cabral, después de reconocer dicho país, cambiando de rumbo navegó hacia la india, y llegó a Calicut; pero fue recibido por los indios de manera hostil, por lo que el portugués ordenó el cañoneo de la ciudad y regreso a Portugal, llevando gran cantidad de especies de Oceanía. Después de estas expediciones, los portugueses colonizaron por poco tiempo la india, fundando un virreinato, cuyo primer gobernante fue don Francisco de Almeida.

El Imperio Colonial Portugués debido a la labor de sus marinos, Portugal llegó a dominar territorios en América: Brasil.

África: Senegal, costas de Guinea, el Congo.

Asia: Adén (Arabia), Calicut, Goa en India, Macao (china), Malaca.

Oceanía: Timor.

 

Descubrimientos Españoles

Los españoles hicieron también grandes descubrimientos, sobre todo en América. Mientras los portugueses exploraban la costa occidental africana, los españoles despachaban la expedición de Colon, siguiendo el camino del Oeste de Europa.

Primer viaje de Colón.

El notable navegante genovés fue ayudado por los reyes católicos españoles Fernando de Aragón e Isabel; descubrió América el 12 de octubre de 1492, llegando en la isla Guanahaní, perteneciente al grupo de islas de las Bahamas en el Mar de las Antillas. Después de realizar tan sorprendente hazaña, Colón hizo tres viajes más.

Segundo Viaje.

Descubrió las islas de Jamaica y Puerto Rico y cuando llegó a La Española, que había fundado en su primer viaje y encontró que los indígenas habían dado muerte a todos los españoles que se quedaron durante el primer viaje como gobernantes.

Tercer Viaje.

Llegó a la isla Trinidad y exploro las bocas del río Orinoco en Venezuela. Como surgieron conflictos entre los españoles, los reyes enviaron al comisionado don Francisco de Bobadilla (1500) para que hiciera justicia: pero Bobadilla, creyendo culpable a Colón de todo lo sucedido, le hizo apresar y llevar a España engrilletado de los pies. Los reyes ordenaron su libertad y destituyeron a Bobadilla.

Cuarto Viaje.

Recorrió Colón las costas de Honduras y Panamá, después regreso a España, muriendo al poco tiempo en Valladolid (1506).

Descubrimiento de América

Alonso de Ojeda, Vicente Yañez Pinzón y otros navegantes exploraron las costas de América Central y América del Sur.

Vasco Núñez de Balboa

De nacionalidad española, descubrió el mar del sur en 1513, o sea el que hoy se llama Océano Pacifico.

Juan Díaz De Solís

De nacionalidad Española, exploro el río de la Plata en 1517, atraído por la leyenda del hombre argentino, personaje fabuloso que, se decía, vivía en medio de grandes cantidades de plata.

Fernando de Magallanes

Siguiendo la ruta de Álvarez Cabral y la del español Juan Díaz de Solís, el gran navegante portugués Fernando o Hernando de Magallanes vino hacia la América con el objeto de realizar la hazaña portentosa, superior a los viajes de Colón, de dar la vuelta al mundo.

El 25 de septiembre de 1519, partió Magallanes del puerto de san Lucas, enviado por los reyes de España con el fin de llegar a las Islas Molucas, siguiendo una nueva ruta. Para ello era necesario recorrer casi todo el Planeta. Cumpliendo tal objetivo la expedición se dirigió a América y recorrió las costas del Brasil. De allí continuo por la costa de Argentina hacia el estrecho que lleva el nombre de Magallanes. Recorriendo el estrecho siguió hacia las costas de Chile y enseguida atravesó el océano pacifico, hasta Oceanía.

En las islas Molucas, murió Magallanes en un combate con los indígenas. El segundo jefe, Sebastián Elcano, continúo por las costas de África y termino la expedición. El largo viaje había durado más de tres años, (1519-1522). Quedo demostrada así la redondez de la tierra.

Grandeza de Magallanes

El gran navegante portugués supero a colon en audacia y en desinterés. En audacia, porque empleando también carabelas, realizo un larguísimo viaje por mares desconocidos, muchos más accidentado y peligroso que el realizado del puerto de Palos hacia Guanahaní. En desinterés, porque si bien su larguísimo viaje se hizo para llegar a las Islas Molucas, por una ruta distinta a las ya conocidas, no tuvo la ambición de las tierras descubiertas y, antes bien, tuvo la finalidad científica de probar la redondez de la tierra.

Otros Descubrimientos

Además de los descubrimientos verificados por Colón y Magallanes, se llevaron a cabo otros, por audaces navegantes de nacionalidad española y francesa.

He aquí los principales:

Jacobo Cartier

Navegante francés, exploró y colonizó Terranova y el Canadá en Norte América, tierras que habían sido descubiertas antes por Sebastián Cabot.

Francisco Pizarro

En 1532, descubrió y conquisto el Perú

Hernando de Soto

Capitán español, exploró en el río Mississippi de los Estados Unidos de Norte América. Este intrépido soldado había tomado parte en la conquista del Perú.

Francisco de Orellana

En 1542, descubrió el rio Amazonas.

Imperio Colonial Español

España llegó a dominar los siguientes territorios:

En América: Florida, California al norte; México y América Central, las Antillas; América del Sur, excepto el Brasil.

En África: Cabo Verde, Orán y Túnez.

En Oceanía: Filipinas y parte de las Molucas.

Consecuencias de los Grandes Descubrimientos Geográficos

Las consecuencias fueron:

De Orden Geográfico: mediante los descubrimientos se comprobó la redondez de la Tierra. Se conocieron y aprovecharon nuevos mares y océanos (Atlántico, Pacifico, Indico). La Geografía y Biología adelantó con el conocimiento de nuevas plantas y animales.

De Orden Social: se originó la emigración de pueblos europeos hacia las tierras descubiertas. Algunas razas resultaron explotadas en el trabajo. Por eso se estableció el comercio de esclavos negros (trata de negros). Las razas aborígenes fueron explotadas por los colonizadores, tanto en África, como en la India y la América.

De Orden Político: España y Portugal por causa de los descubrimientos, aumentaron su poder político y se convirtieron en potencias europeas. Se crearon nuevas formas de gobierno, tales como los virreinatos, las capitanías generales, las presidenciales, las audiencias. Se provocaron conflictos políticos entre los países colonizadores, por cuestiones de fronteras en sus dominios.

De Orden Económico: se pudo disponer de los recursos naturales de medio planeta. Europa se transformó económicamente, porque se vio invadida por nuevos productos y riquezas. Progresó la industria naviera, ya que las lejanas expediciones requerían renovación de barcos. Decayó el poderío comercial de Venecia, Génova y Marsella.

De Orden Religioso: nuevos fieles engrosaron las filas del cristianismo. La autoridad del papa aumentó. Muchas veces sirvió de árbitro en conflictos internacionales. El papa Alejandro VI (Borgia), por medio de un decreto o bula, estableció como límite de las posesiones de España y Portugal en América, la llamada Línea de Tordesillas, o sea una línea imaginaria, que iba de polo a polo, pasando casi por el centro de Sud América.

Avances que permitieron el encuentro.

Varios factores se unieron y permitieron que Europa llegara a territorio americano en el siglo XV.

1. La conquista española fue un movimiento ideológico y político dirigido por España, cuyo objetivo era expandir territorialmente la fe cristiana y recuperar las regiones ocupadas por los moros en España (Andalucía). La reconquista cumplió su cometido hacia el año 1492 y convirtió a España en el país que, con más fuerza, defendió al cristianismo y al papa. Con esto le imprimió un carácter espiritual a la conquista de tierras desconocidas.

2. La obstrucción comercial impuesta por el imperio turco otomano. Este imperio tenía taponado el comercio con el oriente, con lo que se afectó el desarrollo comercial europeo. Esta situación los obligó a iniciar una serie de exploraciones por las costas africanas con el objetivo de llegar al extremo oriente.

3. Innovaciones tecnológicas. Las exploraciones se vieron facilitadas por una serie de innovaciones tecnológicas en la navegación. Se destaca la creación de la carabela, que permitió el avance por la inmensidad del océano, debido a la resistencia al oleaje, y su sistema de grandes velas.

4. La posición geográfica de la península ibérica fue un elemento que facilitó el proceso de expansión marítima hacia el oeste, la cual se vio impulsada por la influencia de genoveses y, sobre todo, por la experiencia portuguesa en sus expediciones por las costas de África.

5. La unificación política de las monarquías, el desarrollo del capitalismo comercial y los cambios en la mentalidad europea fueron decisivos para despertar la necesidad de explorar mundos desconocidos.

6. En el caso particular de España, la aventura americana se convirtió en una especie de cruzada. Cristóbal Colón se consideraba un hombre portador de cristo, cuyo propósito seguía siendo recuperar los lugares sagrados en manos de los infieles.

Las exploraciones portuguesas.

Hacia el año 1500, los portugueses contaban con modelos básicos de dominación que habían organizado a lo largo de las exploraciones por las costas africanas y las islas del atlántico sur. Por una parte estaba el sistema de colonización, que consistía básicamente en el dominio de un territorio que se le cedía a un capitán particular, como donación real. Allí se promovía la inmigración de colonos portugueses. El otro modelo era la factoría, que consistió en la creación de puertos costeros para entablar relaciones con los pueblos africanos. Cuando los portugueses llegaron al Brasil en 1500, aplicaron el sistema de factorías en los primeros treinta años. Posteriormente, desarrollaron el sistema de colonización.

Brasil primeras exploraciones.

Las expediciones portuguesas tuvieron como propósito acceder a los codiciados productos del Extremo Oriente. Esta travesía fue iniciada por Vasco da Gama, quien logró llegar a la India en 1498. Tras su regreso, Gama recomendó la segunda expedición de este territorio a Pedro Álvarez Cabral, quien era hidalgo y miembro de la corte.

Cabral inició su expedición con 13 barcos, siguiendo la ruta de Gama, desde Lisboa por Canarias a Cabo Verde, pero cuando atravesaba la zona de las calmas ecuatoriales, fuertes vientos y corrientes del Atlántico sur lo hicieron cambiar de rumbo. De esta manera, Cabral divisó la costa brasileña, cerca del actual porto seguro, el 22 de abril de 1500. Con un segundo viaje a hacia aquellas nuevas tierras (1501-1502), se llevó a Portugal las primeras muestras de Palo de Brasil, nombre con el que más tarde se reconocería este amplio territorio. El Palo de Brasil era un producto importante en Europa, pues de él se obtiene un colorante de alta calidad para teñir textiles.  

 

Periodo de las factorías comerciales.

Desde la visión de la corona portuguesa, Brasil contaba con población nativa salvaje y amable, pero con pocos productos con los que podía comerciar, entre los  que se contaba el palo del Brasil, monos, loros y esclavos. Para no arriesgar capital ante un territorio incierto y poco explorado, la corona decidió arrendar al Brasil a un consorcio de comerciantes. Este contrato perduró sólo hasta 1505, pues a partir de ese momento la corona decidió controlar correctamente el comercio con el Brasil, al igual que lo hizo con la India. Esto se debió a que la corona portuguesa tuvo que enfrentar la piratería francesa, lo que elevó los costos de su comercio. Como respuesta, la corona implantó flotas guardacostas para patrullar el mar con el fin de apresar o destruir los barcos extranjeros que no tuvieran licencia. Sin embargo, estas medidas no fueron efectivas y, por el contrario, los franceses y los holandeses incrementaron su piratería contra los barcos portugueses y españoles.

El tratado de Tordesillas.

El arribo de Colón al Caribe y la defensa portuguesa de sus posesiones en las islas del Atlántico y en las factorías africanas estaba conduciendo a estas dos potencias marítimas a un enfrentamiento. Para evitarlo, los soberanos y el papa acordaron dividirse el mundo en un documento conocido como el Tratado de Tordesillas, emitido en 1494. Con él, se estableció que a partir de una línea norte-sur, trazada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, las tierras ubicadas al oriente corresponderían a los portugueses, y el occidente, a los españoles. Esta adjudicación era para que esos países europeos exploraran y conquistaran zonas determinadas. Esta decisión causo indignación en países como Inglaterra, Francia y Holanda. Lo más sorprendente del Tratado de Tordesillas era que los poderes europeos intentaban repartirse el mundo, sin todavía conocerlo plenamente y mucho menos, sin dominarlo o colonizarlo.

Las concesiones donatarias.

Ante los elevados costos causados por la administración y por la defensa contra los franceses, hacia el año de 1530, la Corona decidió nuevamente arrendar las tierras del Brasil, pero esta vez se trataba de hacer un contrato con señores de la tierra o Capitanes para que impulsaran el proceso de colonización. Con el arrendamiento de tierras a particulares, la Corona cedía su poder, pero reducía los altos costos, que anteriormente tenía que asumir para su administración. Así, se establecieron doce capitanías y apareció la primera administración colonial en Brasil, que fue de carácter privado o particular.

A partir de entonces, se empezó a hablar de concesión donataria, capitán donatario, capitanía donataria. Este sistema de colonización permitió la concesión hereditaria de una extensa parte de la jurisdicción real, a un individuo o capitán. Con esto, los habitantes de estos territorios fueron jurídicamente regulados por un delegado de la corona.

Sin embargo, el sistema presentó varios problemas, como la falta de liderazgo, la poca relación de los capitanes y la resistencia de algunos grupos de indígenas costeros, como los tupí. Además, las capitanías tenían el gran reto de obtener mano de obra indígena para el desarrollo de la economía azucarera, que para entonces ya estaba demostrando ser exitosa en suelo brasileño. Para tal fin se optó por perseguir y capturar indígenas, mediante el sistema de bandeiras o grupos de cazadores que recorrían el territorio en busca de indígenas, quienes sometían a la esclavitud.

Evangelización y el sistema de la aldeia.

En 1549, la corona portuguesa volvió a administrar de manera directa su colonia, con el objetivo de fortalecer las capitanías débiles, retomar el sistema de factorías, como el dominio comercial, y encontrar otra forma de dominio sobre el indígena.

La corona decidió encomendarle el difícil trabajo de dominar a los indígenas a los jesuitas, quienes se encargaron de su conversión, pacificación y aculturación. Con estos propósitos, surgió el sistema de aldeia (1557-1563), el cual consistió en movilizar a los indígenas de sus pueblos natales y reubicarlos en aldeas, donde los jesuitas se encargaban de su supervisión. Sin embargo el sistema de aldeia duró poco, dados los conflictos surgidos entre los jesuitas y el obispo de la diócesis del Brasil, reactivándose la evasión y hostilidad de los indígenas. En adelante, se optó por hacer repartimiento de la mano de obra indígena para la producción económica.

Con estas primeras etapas de colonización portuguesa en Brasil, se afectó profundamente la sociedad indígena en su conjunto. La cultura tradicional indígena se fue desintegrando. Se puede asegurar que las culturas y sociedades indígenas fueron destrozadas por la colonización portuguesa, debido a sus prácticas políticas y socioeconómicas como la esclavitud, a sus mecanismos de imposición religiosa y al flagelo social y demográfico que significaron las epidemias europeas.

 

El siglo XVI conquista y resistencia  del Nuevo Mundo.

Conquista y asentamientos de España.

El encuentro entre españoles e indígenas en territorio americano representó un choque de culturas distintas. Inicialmente, se pueden plantear dos periodos de conquista americana por parte de los castellanos: El periodo de las islas o del Caribe y el periodo de la conquista de américa continental.

En el primer periodo (1492-1519), se promovió la conquista a gran escala. Se trató entonces, de una conquista de carácter militar, una ocupación con propósitos de saqueo, comercialización y obtención de riqueza inmediata. Este período se caracterizó por una colonización de poca duración, por la permanente búsqueda de aventuras hacia nuevos territorios, por la explotación del oro como objeto de prestigio y riqueza, el auge de la esclavitud del indio y su excesiva explotación que, entre otras razones, condujeron a su exterminio masivo.

El segundo periodo, que corresponde a la conquista de América continental  (1519-1540), se basó en las características y diversos niveles de organización de las culturas americanas y de la capacidad organizativa de los colonos españoles.

Los esfuerzos más representativos de la conquista española en este periodo fueron los de Hernán Cortés en México (1519-1521), Pedro de Alvarado en Guatemala (1523), Alonso de Ojeda, Vasco Núñez de Balboa y Rodrigo de Bastidas en el litoral caribe colombiano (1500-1515), Gonzalo Jiménez de Quesada en los Andes centrales colombianos (1537-1539), Sebastián de Belalcazar en el suroccidente colombiano (1536), Francisco Pizarro en Perú (1535) y Valdivia en Chile (1550-1552).

En general, el proceso de conquista, durante esta fase, mantuvo diferentes manifestaciones en sus formas de conquista y poblamiento. Más que la superioridad técnica de sus armas, para los españoles representó mayores beneficios y facilidad de conquista, el encontrarse con culturas altamente organizadas, con un poder político central fuerte, sedentarias, jerarquizadas, con potencialidades de riquezas minerales, con una mano de obra disciplinada y acostumbrada a producir excedentes para pagar tributos.

Así, las culturas Incas y azteca, ubicadas en los Andes centrales y Mesoamérica, respectivamente, fueron ocupadas con mayor facilidad, en comparación con aquellas culturas semisedentarias o nómadas, con menores niveles de organización; sin embargo, esto no quiere decir que no se haya manifestado la presencia de resistencia indígena en México y, sobre todo, en Perú.

Reacción y resistencia indígena.

El término “indígena” se refiere a todos aquellos pobladores nativos del continente americano, que al momento de la llegada de los europeos eran millones. Al respecto no hay acuerdo, unos investigadores hablan de unos 15 millones, otros de 40, incluso hay quienes dicen que había más. El hecho es que cada comunidad reaccionó de manera diferente al entrar en contacto con los europeos. Por ejemplo, en el caso de las comunidades que habitaron lo que hoy llamamos Colombia, los indígenas de las riberas del Magdalena fueron guerreros mientras los del altiplano cundiboyacense fueron menos belicosos.

El sometimiento de la población indígena se hizo por la fuerza, diezmando gran parte de esta población. De este modo, a finales del siglo XVII todos los grupos estaban sometidos y controlados. Por eso, se afirma que el dominio español llegó a ser una catástrofe demográfica.

¿Por qué hablar de una “catástrofe demográfica indígena” en América? Los datos que aparecen en el cuadro de esta página, tomados de numerosas investigaciones hechas por historiadores y consignadas en la obra de Richard Konetzke, América Latina, muestran la magnitud que alcanzó, en los primeros años de colonización europea, el descenso de la población indígena en América.

Como se puede observar en el caso concreto de la Nueva España –México–, entre 1519 y 1595, lapso de 76 años, desaparecieron un total de 23´625.000 indígenas, esto equivale al 96.5% de la población que existía antes de la conquista.

 

Disminución de la población indígena

América en general

El caso de Nueva España (México)

Año

Población indígena

Año

Población indígena

1492

9 827 150

1519

25.000.000

1570

9 175 000

1532

17 300 000

1650

8 211 301

1548

7 400 000

1825

1 900 000

1568

2 650 000

 

 

1580

1.900.000

 

 

1595

1 375 000

 

¿Cuáles fueron las causas de este impresionante descenso en la población indígena, no sólo en el caso de la Nueva España sino en todo el continente americano? Algunos de los factores que contribuyeron al descenso de la población indígena en América fueron la desigualdad en el tipo de armamento que traían los europeos frente al que poseían los indígenas durante la conquista, y el maltrato físico y las agotadoras jornadas de trabajo a que eran sometidos los indígenas por los europeos en las minas, el campo y las construcciones.

 

Sin embargo, investigaciones históricas más profundas revelan que el nivel tan exorbitante que alcanzó el descenso de la población indígena americana en los primeros años de dominación colonial europea se debe también, en gran medida, a problemas de salud.

 

El hecho de haber vivido durante mucho tiempo separados geográficamente de los habitantes de Europa, África y Asia no permitió el desarrollo natural de defensas en el organismo de los indígenas, lo cual los hizo presa fácil de las enfermedades infecciosas de las cuales eran portadores los colonizadores europeos.

 

Así, aun cuando los europeos no estuvieran enfermos, eran portadores de los virus, los cuales encontraron un terreno propicio para su desarrollo en los organismos de los indígenas, que desconocían la enfermedad y no tenían defensas contra esos males.

 

La gripe, neumonía, viruela, sarampión, tifo y otras enfermedades, algunas de ellas hasta entonces desconocidas en América, y otras no desarrolladas epidémicamente en un grado tan alto, hicieron que la mortandad alcanzara niveles alarmantes, principalmente en la población infantil, las mujeres, los ancianos y, en general, en toda la población indígena.

 

Esta catástrofe demográfica de la población americana sólo pudo ser controlada cuando los organismos de los indígenas desarrollaron defensas o anticuerpos contra las enfermedades; algunas de estas, como la viruela, sólo se controlaron hasta el siglo XIX con la introducción de vacunas. Mientras tanto habían perecido más de las tres cuartas partes de la población indígena que vivía en América antes de la llegada de los europeos.

 

En el caso español, tras la ocupación europea, los indígenas poblaron especialmente las zonas rurales, situación que fue aprovechada por los españoles para obligarlos a trabajar en las tareas del campo. Otras tareas en que fue utilizada la mano de obra indígena fueron en las curtiembres, los molinos, los talleres de orfebrería y como servidumbre en las casas de las familias españolas. Solo las comunidades que vivían en áreas apartadas o de difícil acceso como las selvas y los llanos lograron sobrevivir y evitar el contacto con los europeos.

 

 

Los grupos más representativos de resistencia indígena se ubicaron principalmente en las extensas zonas fronterizas que rodeaban a las sociedades Inca y azteca. Estos grupos insurgentes, por lo general, eran nómadas o semisedentários, no producían excedentes productivos para grupos dominantes y su movilidad espacial constante los alejaba de controles políticos. Estos mismos factores los utilizaron para rechazar y atacar a las huestes hispánicas.

Los guaraníes.

Los guaraníes del Paraguay se establecieron en una frontera cerca al corazón de los incas andinos y resistieron a la colonización española durante tres siglos. Esta cultura tenía una gran tradición guerrera y había mantenido constantes enfrentamientos con diversas culturas locales, como los incas y los chanes (de origen arawak). Sin embargo, durante la década de 1560, los guaraníes a pesar de haber sido fuertes enemigos de los incas, establecieron alianzas con éstos para enfrentar a los españoles. Su capacidad de lucha los llevó a ser conocidos y temidos con el nombre de chiriguanos

Los araucanos.

Los araucanos se ubicaron en Chile. Los españoles debieron enfrentarlos para intentar capturarlos y esclavizarlos, con destino al desarrollo de la agricultura y la ganadería, que se habían convertido en los principales sectores económicos, pues había descendido la producción de oro a finales del siglo XVI. Para su lucha, los araucanos emplearon y adecuaron técnicas y armas propias de los españoles. Un elemento importante fue la presencia del caballo en los frentes de guerra, hasta el punto de que la caballería nativa rivalizaba con la española.

Durante el proceso de resistencia, la sociedad araucana se reestructuró: complementando el cultivo del maíz con productos alimenticios como el trigo y la cebada; se fortalecieron políticamente, pues fueron abandonando su vida dispersa; lograron formar comunidades muy solidarias durante la guerra con los españoles; sus creencias se modificaron y transformaron al usar cada vez más el chamanismo y el culto al caballo. Sin embargo, esta sociedad se mantuvo fiel a su cultura tradicional y ancestral.

Los chichimecas.

Estos indígenas eran nómadas que vivían de la caza y la recolección. Presentaron fuerte resistencia al norte de México. Pero la resistencia chichimeca fue vencida con estrategias de evangelización. Se trataba de organizar misiones de evangelización, donde se agrupaba a indígenas en ciertos territorios para convertirlos al cristianismo. De esta manera, los españoles lograron expandirse hacia el norte de la frontera azteca, en los territorios que, después de varias guerras, formaron Nuevo México.

Rebelión Mixteca.

La rebelión mixteca se presentó en México o la Nueva España, originada entre numerosos pueblos aún no pacificados  de Nueva Galicia (ubicado en el norte y el oeste de México) y que permanentemente amenazaba las zonas más colonizadas de la conquista en la Nueva España.

La resistencia indígena de los Andes.

El alto grado de evolución cultural y de centralización política de los incas no significó la ausencia  de resistencia ante la presencia española. La resistencia Inca comenzó con Manco Inca, hijo del emperador Huyana Capac. Manco había inicialmente había colaborado con los españoles, pues interpretó su llegada con el arribo de enviados divinos del dios solar Tecsi Viracocha. Sin embargo, pronto se dio cuenta de su error y procedió a refugiarse en las montañas inaccesibles de Vilcabamba y en los valles cálidos del Antisuyu, un lugar estratégico para organizar la resistencia.

Manco inca estableció en este amplio territorio un estado inca promoviendo la tradición y evitando cualquier forma de contacto con los españoles. A su muerte, le sucedió su hijo Sairy Túpac, quien después de segur la resistencia por 10 años, se entregó a cambio de un territorio que anteriormente había pertenecido a Huayna, un rey inca. Le sucedió como jefe del estado inca Titu Cusi, otro hijo de Manco, quien organizó un nuevo levantamiento a la vez que surgía otro movimiento de resistencia conocido como Taqui Ongo originado en los andes centrales. Estos movimientos se fortalecieron y lograron amedrentar a poblaciones ya conquistadas por los españoles. Sin embargo, Taqui Ongo, denunciado por la iglesia, fue exterminado, y en 1572, fue derrotado el estado inca, con la decapitación de su nuevo jefe Túpac Amaru, en la plaza pública del Cuzco, y con la presencia de una multitud de indígenas atemorizados por la implacable justicia española.

Significado, herencia y repercusiones.

El choque o encuentro de dos mundos, el español y el indígena, trajo para ambos una nueva realidad de cambio y transformación en los aspectos económicos, social, política o ideológica.

De acuerdo con la herencia precolombina y la fuerza de los españoles, el proceso de conquista adquirió formas muy diferentes, en donde se mezclaron los valores culturales españoles y los propios de los indígenas. La violencia de la conquista, las nuevas enfermedades y el sometimiento de la población indígenas a formas extremas de explotación, produjo una verdadera hecatombe en la demografía indígena durante los primeros cien años de dominación hispánica. En el centro de México, la población indígena se redujo aproximadamente a 20 millones. En Perú, la reducción se dio de unos 13 millones a 3. Y en la Nueva Granada, de dos o tres millones a trecientos mil. Ya mencionábamos que en el Caribe la población de unos dos millones fue prácticamente aniquilada, en cuestión de 20 o 30 años.

La conquista de América se debatió entre la imponencia de la cultura española y la cultura nativa que siempre luchó y fue persistente para poder lograr preservar sus valores y costumbres. 

Colonias españolas en América.

La colonización española de América fue el proceso por el que se implantó en el Nuevo Mundo una administración que pretendía ser imitación o duplicado de la administración peninsular contemporánea. Este periodo se extendió desde el 12 de octubre de 1492, día del descubrimiento de América, hasta el 13 de agosto de 1898, cuando la bandera española fue arriada en San Juan de Puerto Rico.

La colonización de América fue efectuada sustancialmente por la Corona de Castilla (ligada a los reinos indianos dinásticamente) y es la continuación de una primera expansión y experiencia colonizadora del Reino de Castilla en las Islas Canarias, en las cuales ensayó por primera vez a cierta escala la experiencia de conquistar, repoblar y administrar un territorio nuevo, habitado por pueblos desconocidos, asimilándolos y cristianizándolos en el proceso. Así, las tres últimas grandes islas de Canarias fueron completamente sometidas en los años 1478-1483 (Gran Canaria), 1492-1493 (La Palma) y 1494-1496 (Tenerife) aunque el impulso colonizador arranca mucho antes, en las otras islas del archipiélago. Esta experiencia y la existencia de fórmulas desarrolladas para solucionar los problemas de fundación de nuevas ciudades, pactos y enfrentamientos con los naturales del país, designación y atribuciones de los Adelantados militares, engranaje de los aparatos administrativos: religioso, civil y militar, fueron luego ampliamente usadas en América, tienen sus antecedentes lejanos en la experiencia de la Reconquista y repoblación de la Península Ibérica y explican en parte el extraordinario éxito de la colonización. (Vídeo: Colonización en América)

A partir del siglo XV, los territorios y naciones indígenas fueron incorporados por la monarquía española a través de la Conquista de América, formando parte de un proceso histórico más amplio denominado mercantilismo, dando lugar al Imperio español en América. A lo largo del siglo XIX, con la caída del absolutismo y la transformación de España en un Estado liberal, tiene lugar la independencia hispanoamericana.

Gracias a la célebre bula del papa Paulo III Sublimis Deus de 1537 que declara a los indígenas hombres con todos los efectos y capacidades de cristianos, hubo un gran contraste entre la colonización española, la anglosajona y francesa en América. En el Imperio Español la unidad social se concebía a través de la unidad de la Fe de la Iglesia Católica.

Una de las importantes consecuencias de esta colonización fue el mestizaje en América. Los Reyes establecieron una política exterior común marcada por los enlaces matrimoniales con varias familias reales europeas que resultaron en la hegemonía de los Habsburgo en Europa durante los siglos XVI y XVII. Por otra parte el descubrimiento de América a partir de 1492 modificó profundamente la historia.

Extensión del Imperio español en América

Virreinato de Nueva España: fue el actual país de México, los estados de California, Nuevo México, Arizona, Texas, Nevada, Florida, Utah y parte de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma en Estados Unidos que hasta 1848 pertenecieron a México y fueron tomados a este país en la guerra conocida como la intervención estadounidense en México (Florida fue cedida por España a los Estados Unidos mediante el tratado de Adams-Onís durante la Guerra de independencia de México). España mantuvo bajo su control estos territorios desde 1519 hasta 1821. Sin embargo, es necesario recordar que la independencia de Nueva España fue iniciada en 1810 y declarada formal y legalmente por el Congreso de Chilpancingo en 1813 bajo el nombre de América Septentrional. El período entre ese año y la fecha de consumación de la independencia de México (1821) eran concebidos por el Congreso como una lucha contra la metrópoli y por el reconocimiento internacional de la nueva nación. Es preciso aclarar que territorios significativos que formaron parte del Imperio español, y ubicados en Norteamérica, fueron habitados por pueblos originarios que no formaron parte del sistema colonial europeo, hasta ser incorporados el siglo XIX por los nacientes estados americanos tras sufrir procesos de limpieza étnica.

Capitanía General de Guatemala: comprendía los territorios de Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica y el estado mexicano de Chiapas. Declaró su independencia en 1821 y, después de ser parte del Primer Imperio Mexicano (salvo Chiapas), proclamó su independencia absoluta el 1 de julio de 1823.

Luisiana española: cedida por Francia, España la mantuvo poco tiempo en su poder, desde 1762 hasta 1801. Incorporaba territorios de los actuales estados de Luisiana, Arkansas, Oklahoma, Kansas, Nebraska, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Wyoming, Montana, Idaho, Minnesota, Misuri y  Iowa. La mayor parte de estos territorios nunca fueron efectivamente controlados por España y permanecieron en poder de los pueblos originarios hasta el siglo XIX.

Capitanía General de Venezuela: la actual Venezuela, Guyana, Trinidad y parte de Colombia.

Virreinato de Nueva Granada: en los actuales países de Panamá, Colombia y Ecuador.

Virreinato del Perú: el actual Perú, parte de Bolivia, Ecuador, Colombia, Chile y Brasil.

Virreinato del Río de la Plata: los actuales países de Argentina (la Patagonia oriental es considerada por algunas fuentes como parte del virreinato y por otras como perteneciente a la Capitanía General de Chile), Paraguay, Uruguay y parte de Bolivia. España nunca controló la totalidad de la pampa, el Chaco, ni la Patagonia, que permanecieron bajo el dominio de los pueblos originarios hasta el siglo XIX.

Capitanía General de Chile: también llamada Reino de Chile, y en un inicio Nueva Extremadura, núcleo del actual Chile (para algunas fuentes también la Patagonia oriental). España nunca controló mayormente la mitad sur de Chile ni la Patagonia, que permaneció bajo el dominio de los Mapuche y otros pueblos originarios hasta comienzos del siglo XIX.

Territorios Insulares: los actuales países de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Bahamas (hasta 1670), Antigua y Barbuda(desde 1493 hasta 1632), Trinidad y Tobago, Granada (desde 1498 hasta 1674), Jamaica (hasta 1655), San Cristóbal y las Nieves (Saint Kitts y Nevis), Dominica (desde1493 hasta 1783), Barbados (desde 1518 hasta 1624), Santa Lucía (desde 1504 hasta 1654).

Causas

Económicas: el surgimiento del mercantilismo, así como la necesidad de encontrar una ruta alternativa para el comercio de las especias y de la seda, procedente de las "islas de las especias", las Molucas, que había sido bloqueada por los turcos con la toma de Constantinopla en 1453, controlando totalmente la ruta de la seda, tanto interior, como la ruta marítima.

Culturales: con el Renacimiento, en la sociedad europea algunos sugerían la esfericidad de la Tierra, y la proliferación de comerciantes provocó la proliferación de leyendas y crónicas exageradas (viajes de Marco Polo, leyenda del Preste Juan), que causaron un gran interés por lo desconocido en la Europa de la época, junto con el espíritu aventurero hacia el Lejano Oriente.

Tecnológicas: la aparición de nuevas naves, como las carabelas o los galeones que permitían la penetración trasatlántica, gracias a Alfonso V y a Juan II de Portugal ("El Perfecto" o "El Navegante"), y por el proceso de mejora naval y de exploración, estos barcos incluían las velas cuadradas y las triangulares, junto con un casco reforzado, evolución de los barcos del comercio flamenco. Estos fueron los primeros barcos que pudieron hacer "cazadas", navegar contra el viento y al costado de este, con lo que se logró el descubrimiento de Canarias, remontar la costa africana y conquistar América. Nuevos instrumentos de navegación, como el astrolabio o la brújula, que permitían orientarse en el mar junto con el seguimiento de las estrellas, así como los avances en cartografía, fueron fundamentales para permitir la llegada europea a América.

Las capitulaciones de Santa Fe.

Cristóbal Colón presentó su plan a Juan II de Portugal, pero, basado en cálculos erróneos sobre el tamaño de la Tierra y la distancia entre Europa y la India, no fue tenido en cuenta. A continuación se dirigió a Castilla, involucrada entonces en la conquista de Granada, y expuso su plan a los Reyes Católicos, ayudado por los frailes de La Rábida. A pesar de los errores técnicos, se hizo con el apoyo de la reina Isabel y del Cardenal Cisneros y así, tras la toma de Granada, se comenzaron a redactar los acuerdos, llamados Capitulaciones de Santa Fe, por las que los reyes concedían a Colón el título de almirante, el de virrey y gobernador de las tierras por descubrir y la décima parte de los beneficios obtenidos por la nueva ruta.

El mestizaje

A diferencia de otros colonizadores como los ingleses, que no admitían el mestizaje por considerar impuras otras razas que no fuesen la suya, tras siglos de convivencia de árabes, judíos y cristianos en la península Ibérica, los castellanos tenían menos prejuicios raciales y por ello se formaron matrimonios mixtos a partir de 1514 bajo la cobertura legal de la Real Cédula de Fernando el Católico:

Consolidación de la colonización.

Juan Ponce de León (Santervás de Campos, Valladolid, España) fue uno de los primeros europeos en llegar al actual EEUU ya que fue el descubridor de Florida, a la que dio su actual nombre.

Con el pretexto de las Guerras de Religión francesas, la Corona española emitió la orden del desembarco de Pedro Menéndez de Avilés con una fuerza hispana aliada a los imucuas que condujo al fin, el 2 de septiembre de 1565, del establecimiento de piratas franceses en Fort Caroline —allí continúan sus tumbas— renombrando a la fortaleza como «San Mateo». Casi una semana después Avilés fundaría el fuerte, y luego ciudad, de San Agustín de La Florida, el 8 de septiembre del citado año, cuarenta y dos años antes de que los ingleses fundaran el establecimiento de Jamestown (14 de mayo de 1607), en territorio de la futura colonia de Virginia, y cincuenta y cinco años antes de que desembarcaran los Padres peregrinos (26 de noviembre de 1620) en la denominada Nueva Inglaterra para fundar, el 21 de diciembre, la ciudad de «Nueva Plymouth», capital de la futura colonia homónima.

En 1720, la expedición de Villasur desde Santa Fe conoció e intentó parlamentar con los pawnis, aliados con los franceses en lo que es ahora Nebraska. Las negociaciones fueron poco exitosas, y se libró una batalla; los españoles fueron derrotados seriamente, con sólo 13 que pudieron regresar a Nuevo México. Aunque esto fue un pequeño enfrentamiento, supuso la penetración más profunda de los españoles en las Grandes Llanuras, estableciendo allí el límite para la expansión e influencia española.

En un esfuerzo por excluir a Gran Bretaña y Rusia del Pacífico Este, la Corona Española envió a Juan Francisco de la Bodega y Quadra al norte desde México en 1775 para encontrar y controlar el fabulado Paso del Noroeste. En 1781, una expedición española durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos dejó San Luis, Misuri (entonces bajo control español) y llegó hasta St. Joseph en Niles, Míchigan donde capturaron el fuerte. Las reclamaciones territoriales españolas basadas en esta penetración al norte no fueron apoyadas en las negociaciones del tratado.

La Convención de Nutka (1791) resolvió la disputa entre España y Gran Bretaña sobre los establecimientos británicos en Oregón y la Columbia Británica. En 1791 el Rey de España dio a Alejandro Malaspina el mando de una expedición científica alrededor del mundo, con órdenes de localizar el Paso Noroeste y buscar oro, piedras preciosas y cualquier establecimiento estadounidense, británico o ruso a lo largo de la costa noroeste.

En 1819 y en virtud del Tratado de Adams-Onís, España se retiró de la región, dejando numerosos topónimos españoles en la zona.

Constantemente, se habla de que América Latina necesita una mayor integración entre sus pueblos, culturas y gobiernos. Esto parece una tarea difícil, aunque necesaria y deseable. Y es que América Latina refleja serios problemas de enfrentamientos entre países por cuestiones fronterizas, de altos niveles de endeudamiento y de un agravamiento de la pobreza. Estos inconvenientes tienen sus raíces en la forma como Europa explotó a América durante más de 300 años.

Organización político administrativa.

La estructura política, jurídica y administrativa del imperio se organizó siguiendo tres niveles: las dependencias con sede en la metrópoli, las instituciones que administraban las colonias y los organismos políticos de administración local y regional.

Las instituciones con sede en la metrópoli.

En 1524, se creó el Supremo y Real Consejo de Indias, máxima instancia o tribunal jurídico administrativo, y principal órgano asesor del monarca. El Consejo de Indias llegó a tener una amplia gama de funciones, entre otras: crear las audiencias (órgano administrativo de las colonias), fiscalizar las finanzas, proponer al rey el nombramiento de funcionarios, asesorar al rey en la creación de leyes; como tribunal de justicia, debió atender las apelaciones contra fallos de las autoridades establecidas en América.

Los asuntos mercantiles fueron encargados a la Casa de Contratación de Sevilla, organismo responsable de regular y controlar el comercio con las colonias. Además, regulaba el tránsito de europeos y españoles hacia las colonias. Con el tiempo la Casa de Contratación fue perdiendo importancia porque dependía del Consejo de Indias y porque empezó a atender los intereses particulares de los comerciantes de la sede, Sevilla.

La monarquía española regulaba la administración y el control de las colonias con la expedición de normas y leyes de carácter jurídico. Las principales disposiciones jurídicas fueron las Cédulas Reales, que juzgaban u ordenaban algún aspecto particular. Además, existieron disposiciones que agrupaban varias leyes o decretos, como las provisiones y las ordenanzas. Por ejemplo, las Leyes Nuevas de 1542 era un conjunto de normas encaminadas a proteger a las poblaciones indígenas; las Ordenanzas de la Población, promulgadas por Felipe II en 1573, intentaron organizar el poblamiento y la conquista, así como la conformación de los centros urbanos hispánicos.

El problema que se evidenció desde el comienzo era que las regulaciones jurídicas no siempre reflejaban la compleja realidad de las colonias. Además, los españoles y los criollos en las colonias siempre intentaron burlar estas disposiciones, pues consideraban que tales disposiciones iban contra su poder y sus intereses. Debido a estos factores, existió una gran distancia entre el derecho y el hecho en la aplicación de justicia.

Instituciones políticas en las colonias.

Las instituciones y cargos para administrar las colonias tenían el propósito de fortalecer la presencia y ejercer control por parte de la corona. De esta manera, el virreinato representó la máxima institución administrativa y jurídica en las colonias. El virrey, cabeza del virreinato, se concentraban cinco funciones que podían delegar en algún funcionario: gobernador (función política), capitán general (función militar), presidente de la Real Audiencia (función legislativa y judicial), superintendente de la Real Hacienda (función económica y fiscal) vice patrono de la iglesia (función que regula las relaciones entre la administración colonial y la iglesia).

La real audiencia era en las colonias el máximo tribunal encargado de legislar, administrar y aplicar justicia; además, se hacía cargo de la administración en la ausencia del virrey. Los miembros de la Real Audiencia eran conocidos como oidores y actuaban en su calidad de jueces.

Así mismo, la Corona implantó las visitas y los juicios de residencia, como de vigilar, controlar, juzgar y penalizar si era el caso, el desempeño administrativo de los funcionarios reales de indias. De esta manera, se repararon abusos de autoridad e incumplimiento de normas legales.

Respecto a la autoridad eclesiástica, los altos jerarcas de la iglesia recibieron del rey delegaciones administrativas que les posibilitaba ser virreyes, visitadores y jueces de residencia. Las relaciones entre la monarquía y la iglesia estaban gobernadas por el Regio Patronato indiano, donde el monarca supeditó a la iglesia a su voluntad política, pero respetando y favoreciendo su labor apostólica.

La administración provincial y local.

La administración colonial también se manifestó en el plano provincial y local. Aunque el virrey era nombrado como gobernador general, se designaron gobernadores provinciales con funciones principalmente militares y de defensa. Los alcaldes mayores eran funcionarios de carácter municipal en las ciudades principales y provincias subordinadas que, además, contaban con funcionarios auxiliares y tenientes de justicia o asesores letrados. La ciudad colonial estaba gobernada por el cabildo, el cual se componía de regidores.

Los indígenas y la administración española.

La población indígena fue una gran preocupación para la política de la Corona. Ante la reducción demográfica indígena, las ordenanzas coloniales procuraron evitar el agravamiento de la condición social de los indígenas e intentaron controlar instituciones como la encomienda, la esclavitud o el trabajo forzoso. De esta manera, se tendió a asegurar la propiedad indígena y rehacer el gobierno de los indígenas en sus comunidades, resguardos y pueblos. El vínculo entre los gobiernos indígenas y la administración colonial estaba representado por el corregidor y el protector de naturales, encargados de hacer cumplir la administración respecto de las comunidades indígenas. En su interior las comunidades se gobernaban por cabildos presididos por los alcaldes e integrados por regidores. Estas autoridades indígenas gobernaban de acuerdo con sus sistemas ancestrales, aunque los españoles buscaban  que ese gobierno propio no fuera contrario a la legislación hispánica.       

Sistema laboral y tributario.

El tributo representó la forma más usual por medio de la cual la sociedad española se apropiaba de gran parte de la riqueza y de la producción que se daba en las comunidades indígenas y en la población de mestizos. El tributo se manifestó de muchas maneras: la esclavitud indígena, la obligación de trabajar, la entrega de productos e inclusive, el pago de tributos en dinero bajo la forma de impuestos, llamados requintos y demoras.

La esclavitud indígena fue el primer sistema laboral que se dio en la mayor parte de las colonias, pero fue desapareciendo ante la masiva muerte de indígenas, causada por las enfermedades, por los maltratos y el sufrimiento que experimentaban al ser llevados a trabajar a otras tierras y climas que no eran los suyos. Por esto se crearon, desde mediados del siglo XVI mecanismos como la encomienda y la mita, que organizaban la forma de distribuir los indígenas entre los españoles y la manera de entregar los tributos a la sociedad dominante. 

La encomienda.

A un español, llamado encomendero, se le asignaba un pueblo o un grupo de indígenas para que estos le tributaran en especies, trabajo y dinero. Aunque el encomendero se beneficiaba del trabajo de los indígenas, él no era el dueño de la encomienda, pues la tierra pertenecía a rey. Por lo tanto el encomendero no podía vivir en la encomienda sino cerca de ella. Aunque, al principio, el encomendero era el único beneficiario de la producción de las encomiendas, luego ese beneficio se extendió a particulares dueños de haciendas y minas, a la iglesia, a los habitantes urbanos y a los cabildos de las ciudades.

Desde finales del siglo XVI y principios del XVIII, la encomienda entró en crisis, debido fundamentalmente a la enorme mortandad indígena.

La mita

Si bien la encomienda no desapareció, se intensificó el sistema de distribuir y rotar el trabajo indígena entre distintos sectores de la economía y la sociedad españolas. Este sistema fue conocido como la mita en el virreinato del Perú y como Coatequitl en el virreinato de Nueva España (México y Centroamérica). En realidad, estos dos sistemas eran propios de los indígenas. Los españoles lo adoptaron para su beneficio y para desarrollar la minería, la agricultura, el reconocimiento de particulares y el crecimiento de las ciudades.

Los tributos.

La tributación en productos o en trabajo no era desconocida por los indígenas pues correspondía a una de sus formas importantes de organización social y económica. La tributación en las sociedades indígenas antes de las llegadas de los españoles, beneficiaba a todo el conjunto de la sociedad. Las mujeres y los hombres le tributaban a sus jefes, caciques y señores, pero estos retribuían y distribuían los tributos acumulados  cuando se presentaba épocas de escasez, hambrunas, pestes, enfermedades, y para ayudar a la celebración de las fiestas y ceremonias. Toda esta reciprocidad fue eliminada por los españoles, quienes se quedaban con los tributos para su enriquecimiento.  

MOVIMIENTOS DE LUCHA Y RESISTENCIA DE LOS DIFERENTES GRUPOS ÉTNICOS.

 

Los movimientos indígenas en América Latina.

Los movimientos sociales en América Latina son amplios y diversos. En la actualidad asistimos a un florecimiento de múltiples movimientos sociales con diversas características, desde los movimientos que demandan autonomía en Canadá, Gran Bretaña o Francia hasta los esfuerzos de muchos movimientos sociales que reclaman una sociedad multicultural. Estos movimientos sociales emergen bajo una variedad de contextos y se suceden en regímenes democráticos o autoritarios y en estados federales o centralizados.

Los movimientos sociales conformados por los sectores que se encuentran más oprimidos, excluidos y marginados de las sociedades, fundamentalmente considera relevante a los movimientos indígenas que emergen y se desarrollan en los países latinoamericanos en tanto constituyen alternativas innovadoras a las problemáticas y los debates actuales.

De los movimientos sociales tradicionales a la sociedad civil globalizada.

Se han propuesto innumerables definiciones sobre la noción de "movimiento social" pero en líneas generales se puede entender como colectivos o grupos sociales cuyos actos se dirigen a presentar ante las autoridades, grupos o la sociedad en general una demanda precisa. Los movimientos sociales constituyen una forma de acción colectiva que integra distintos factores: solidaridad, cohesión, conflictos y transgresiones a los límites determinados por el sistema de relaciones sociales. La dirección del cambio social puede ser positiva (apoyar un cambio) o negativa (resistirse al cambio) y la difusión e innovación de ideas plantean alternativas que generan discusión y controversia en el seno de la sociedad (Laiz Castro 2002). Los movimientos sociales entendidos como colectividades actúan con continuidad para promover o resistir un cambio en la sociedad general o bien dentro de su propio grupo conservando y elevando las características asociadas a una mayor integración y cohesión que se derivan del hecho de compartir sentimientos de pertenencia y de solidaridad interna (Laraña 1998).

Los movimientos sociales se pueden caracterizar básicamente por:

1. Llevar a cabo una accionar colectivo basado en la discrepancia.
2. Emerger a partir de un claro malestar social.
3. Aspirar al reconocimiento y aceptación general de sus demandas.
4. Poseer una estructura organizativa.
5. Difundir nuevos significados sociales.
6. Someter a debate un aspecto de la vida social que hasta la fecha era aceptada de forma incuestionable.
7. Presentar alternativas que generan debates, controversias y reflexiones sociales.
8. Intentar promover cambios políticos e institucionales en la sociedad.

En líneas generales las propuestas alternativas que plantean los movimientos sociales suelen cuestionar ciertos aspectos ya instaurados en la sociedad con lo cual se generan profundas reflexiones, debates y controversias. De este modo, los movimientos sociales se convierten en instrumentos dinámicos que aportan reflexiones y alternativas a la sociedad en general. Algunos aspectos a considerar en los análisis sociales, especialmente de los movimientos étnicos, es que en ciertos casos las fronteras territoriales muchas veces no coinciden con las fronteras étnicas como es el caso de las sociedades mapuches que se encuentran presentes tanto en Chile como en Argentina, o bien la importancia que las sociedades nacionales o los movimientos sociales dan a ciertos marcadores sobre otros, o bien los procesos de reapropiación simbólica de determinados componentes (lingüísticos, culturales o sociales) que resulta frecuente en los países latinoamericanos y que responden a una estrategia en la disputa por el control simbólico y efectivo, tanto en el nivel regional y nacional, de elementos sociales, políticos, culturales y geográficos (Segato 2006).

Los denominados "nuevos movimientos sociales" de los años 60 y 70 en Europa y Estados Unidos se caracterizaron por movilizaciones que comportaron una mezcla de componentes políticos con elementos culturales y la presencia efectiva de nuevos actores sociales: jóvenes, mujeres, estudiantes, minorías étnicas, etc. Estos "nuevos movimientos sociales" se diferenciaron en sus estrategias, demandas y estructuras sociales de los movimientos obreros tradicionales. Sus demandas se fundaron en el reconocimiento de necesidades socioculturales, identidades colectivas y derechos cívicos que poco tenían que ver con las necesidades distributivas y económicas históricas sostenidas en las reivindicaciones corporativistas de los trabajadores. Mientras que en Europa y Estados Unidos las investigaciones se centraron en los movimientos obreros, las ideologías (comunismo, fascismo, liberalismo o socialismo), los movimientos políticos y las disidencias religiosas para explicar las causas de la violencia social, en los años 1970 y 1980 la aparición de los denominados "nuevos movimientos sociales" preocupados en temas ecológicos, nucleares, de desigualdad de género, guerras y la carrera armamentista causaron perplejidad en los analistas sociales del momento. El reclamo de la identidad, e incluso la negación de una identidad impuesta desde fuera, constituyó uno de los elementos fundamentales de su accionar. Fue precisamente esa construcción de la identidad social la que se consolidó como el principal agente de "otorgamiento de poderes" a los "nuevos movimientos sociales". Se buscó en primer lugar el reconocimiento de la identidad y posteriormente se intentó materializar ese reconocimiento en forma de bienes públicos o derechos de ciudadanía, jurídica y económicamente institucionalizados por el Estado (Alonso 1998). Los "nuevos movimientos sociales" se asociaron a la búsqueda de una mayor participación, presentaron una estructura descentralizada y abierta que estimuló la mayor participación en contraste con las estructuras jerarquizadas y centralizadas de los movimientos anteriores y articularon una militancia interclasista fluida con discursos generales que no se dirigían a un grupo en particular (Román Marugán 2002) en contraste con los clásicos movimientos sociales donde la lucha se centró en la economía, en la lucha de clases y en el enfrentamiento entre capital y trabajo. Los conflictos se desplazaron del sistema económico industrial hacia el ámbito cultural e identitario. Los movimientos estudiantiles no lograron consolidar alianzas estables con la clase obrera, situación que se repitió con los ambientalistas, activistas nucleares y feministas, a pesar de los esfuerzos en concretarlo. Este hecho condicionó a los investigadores europeos quienes enfatizaron en sus análisis la negación de las categorías de clases sociales en estos movimientos dando lugar a la concepción de una nueva categoría: los denominados "nuevos movimientos sociales" (Aranda Sánchez 2000).

A mediados de los ochenta y noventa emergieron algunos movimientos de agricultores de Estados Unidos y otros movimientos sociales, algunos de ellos transnacionales, influenciados por la corriente ambientalista, feminista y por grupos que se oponían al libre mercado y al capitalismo. Y ya en 1993 Falk acuñó la frase "globalización desde abajo" para referirse a la sociedad civil asociada a fuerzas sociales transnacionales motivadas por temas ambientales, ecológicos, de derechos humanos y con una perspectiva basada en la unión de diversas culturas que buscaban el fin de la pobreza, la opresión, la humillación y la violencia colectiva. Estas alianzas involucraron a diversos sectores que se organizaron y conectaron atravesando fronteras con el objeto de revertir la situación global actual y de crear nuevas formas de transferencia de conocimientos y de movilizaciones sociales que respondan de forma independiente a las acciones del capital y de los estados nacionales. Estas formas sociales pueden ser denominadas como "la base de la globalización" o la "globalización desde abajo" (Appadurai 2000: 3). Así, la globalización de la sociedad civil que trasciende las fronteras nacionales y estatales fue denominada "globalización desde abajo" en tanto está impulsada por actores sociales emergentes que se configuran y enfrentan a la "globalización desde arriba" que es promovida básicamente por los estados y las múltiples corporaciones mundiales.

Los procesos de globalización dieron lugar a la emergencia de un movimiento social heterogéneo desde el punto de vista social, generacional, ideológico y geográfico, conformado por grupos de organizaciones no gubernamentales, sindicatos, ecologistas y anticapitalistas, que se conoció con el nombre de "movimiento antiglobalización" en el sentido que rechazaba de plano a los fenómenos actuales de globalización. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha impuesto el uso del término "alterglobalización" para designar a este movimiento, paradójicamente global, basado en primer lugar en que la palabra "antiglobalización" presenta un marcado carácter negativo que se consolida en oposición a la globalización y que no se funda en propuestas positivas; y en segundo lugar, en que se deja en claro que el movimiento no rechaza otras formas diferentes de globalización. En efecto, algunos oponentes a la globalización capitalista reconocieron la necesidad de incorporar al movimiento global una visión positiva y se comenzó a tratar temas asociados a la justicia social, la igualdad, el trabajo, las libertades civiles, los derechos humanos y el desarrollo sustentable, entre otros puntos. Se comenzó a defender valores y visiones comunes y a referirse a sí mismos en términos positivos y propositivos (Kellner 2002: 297) por lo que se pasó de la protesta a la propuesta. Y no es una cuestión meramente terminológica puesto que hay quienes se oponen a cualquier forma de globalización en tanto implique uniformidad y homogeneidad, y por consiguiente están en total desacuerdo con el uso del vocablo "alterglobalización" o "altermundistas" para designar a este movimiento. Estas controversias son recurrentes, y aún continúa el debate entre conformar un movimiento antisistema (anticapitalista) o bien constituir un gran movimiento que proponga profundas reformas sociales dentro del sistema actual.

Castells (2001) afirma que el movimiento antiglobalización es diverso y contradictorio, como los grandes movimientos y que las proclamas también son variadas. La sociedad civil crea y recrea nuevas interacciones que reflejan la dinámica del poder a nivel global: la sociedad civil globalizada se diluye en diferentes centros de poder que se articulan de forma vertical que establece una división entre los actores transnacionalizados del norte y del sur. De este modo las ONG del norte dictan e influencian a las del sur a través de la asignación de programas y recursos. Algunas críticas vertidas hacia la sociedad civil se edifican en torno a dos cuestiones centrales:

1) Que el movimiento no tiene la capacidad para ser representativo de la "sociedad global", 2) no pueden actuar de forma democrática porque el sistema internacional es jerárquico y no democrático. Otro problema añadido es el hecho de que no posee la capacidad ni los recursos de los estados nacionales o de las empresas multinacionales como para ejercer una influencia importante (o coercitiva) en el concierto internacional.

Las dificultades que introducen los procesos de globalización fue señalado por Friedman (1999) quien nos advierte de la paradoja en la que suelen incurren las elites del movimiento indígena en los circuitos internacionales, las cuales comienzan a practicar una forma de vida muy diferente de la que procedían. Estas fuerzas generan un campo que tiende a crear nuevas elites que se mueven dentro de esferas globales y se convierten en clientes de las verdaderas fuentes del poder y del dinero. Las nuevas elites emergentes pueden tener su propio espacio en las esferas globales y relacionarse con otras elites más altas, pero finalmente terminan al servicio de las redes globales neo-feudales. Esta problemática también es abordada por Gimeno Martín (2007) al señalar que el contexto actual posibilitó que los líderes indígenas sean reconocidos como representantes legítimos de sus pueblos ocupando un lugar de mediación entre sus comunidades y el sistema más amplio, y este rol solo lo pueden cumplir desde una posición subordinada, lo que conduce a continuar reproduciendo el sistema de desigualdades imperante. Reconocer esta difícil situación de permanecer entre dos mundos es aceptar que se está dentro del sistema y que se puede luchar contra él, que se es parte del problema pero también se es parte de la solución. También cabe acotar que los objetivos de los movimientos indígenas se pueden malinterpretar y la percepción de los movimientos indígenas podría asociarse a la ambición en lugar de a la ecología, o bien podrían ser acusados de "inauténticos" cuando expresan sus discursos en términos científicos en relación a los problemas ambientales o cuando expresan su visión de la política en el lenguaje del grupo dominante.

Las luchas contemporáneas son interdependientes e interrelacionadas y un factor que facilita las alianzas transnacionales consiste en el hecho de que existe un enemigo común que es fácilmente identificable: la globalización capitalista, los mercados financieros, los grandes capitales transnacionales y sus instituciones (Löwy 2002) y se destaca una propuesta alternativa tendente a superar a la globalización económica neoliberal:

1) Mejorar las condiciones del medio ambiente, laborales, sociales y de derechos humanos.

2) Democratizar las instituciones en todos los niveles.

3) Concentrar las decisiones y el poder en los niveles más bajos posibles.

4) Dar prioridad al avance económico de los oprimidos y explotados.

5) Convertir la economía global en un mundo sostenible conciliando las necesidades humanas con las del medio ambiente.

6) Controlar y limitar los grandes flujos de capitales especulativos que pueden hacer colapsar a las economías nacionales (Brecher, Costello y Smith 2000).

Otras propuestas consideran aplicar una condonación de la deuda externa a los países más empobrecidos por parte de los países ricos y de las organizaciones internacionales, dedicar el 0,7% del PIB de los países ricos para la ayuda al desarrollo de los países que se encuentran en una situación de empobrecimiento (esto es ya una realidad en países como Dinamarca, Luxemburgo y Suecia), lograr una sostenibilidad económico ecológica, crear una estructura mundial (o reformar la ONU) para que regule y controle la acción de las multinacionales y transformar el Consejo Mundial de Seguridad Económica para que sea más democrático y representativo de los países pobres.. Una propuesta que destaca y aún continúa generando debates es la aplicación de la Tasa Tobin. Propuesto por James Tobin, Premio Nobel de Economía (1981), quien planteó un hipotético impuesto sobre el flujo de capitales mundiales con el fin de evitar la especulación de los grandes capitales financieros. La tasa debía ser baja, en torno al 0,1% con el objetivo de penalizar únicamente a las operaciones puramente especulativas de ida y vuelta a muy corto plazo y no a las inversiones.

El mérito del movimiento antiglobalización es el de haber iniciado el debate en el panorama social y político sobre unos procesos globales que a priori parecían incuestionables e indiscutibles para el progreso de la humanidad (Castells 2001). Como bien señala Munck (2002) la globalización incrementa dramáticamente la exclusión social dentro y entre los estados nacionales, por lo tanto se hace necesario desarrollar una política económica alternativa que sea viable, sensible y que no se convierta en una mera utopía. Es en este contexto donde operan los movimientos sociales indígenas en América Latina.

Los movimientos sociales indígenas en América Latina: alianzas e identidades.

Los pueblos indígenas se encuentran inmersos en sistemas políticos que les son absolutamente ajenos y externos, que fueron creados y definidos por los respectivos estados nacionales. Este hecho supone un largo proceso de adquisición de conocimiento sobre las formas en que funciona el sistema político, una gran capacidad de adaptación al mismo, y en muchos casos adoptar nuevas formas de estructuras de organización política. A lo largo de muchos años los pueblos indígenas han ido adquiriendo una mayor experiencia en sus relaciones con los estados nacionales y han implementado diferentes estrategias de acuerdo a sus intereses y reivindicaciones. En general los contextos políticos en América Latina favorecieron distintos modos de opresión, marginación y exclusión hacia los pueblos indígenas que permitieron la apropiación de sus tierras ancestrales, la extracción de sus recursos naturales y la degradación del medio ambiente. La implementación de políticas inadecuadas para las sociedades nativas comporta un intenso proceso de empobrecimiento de las mismas que torna indispensable y urgente revertir esta situación. Por tanto debemos ser conscientes en este proceso de empobrecimiento de las sociedades indígenas del papel determinante que jugaron los sistemas políticos (coloniales y republicanos) y los estados nacionales a lo largo de la historia americana.

La atención que han generado los movimientos indígenas en América Latina desde finales de los ochenta se funda en el profundo interés que suscitaron sus reivindicaciones y demandas ya que afectan no solo a los pueblos indígenas y a sus respectivos estados nacionales sino que también poseen un alcance transversal y universal: el cuidado del medio ambiente, el cumplimiento efectivo de los derechos humanos, la aplicación de políticas de desarrollo sustentables, las reflexiones sobre conceptos tan importantes como el de ciudadanía y autonomía, el anhelo de consolidar estados pluriculturales y pluriétnicos, etc. La emergencia de los movimientos indígenas se presenta profundamente asociada a los procesos globalizadores. Cabe destacar en este punto la evidencia de una paradoja en el sentido de que los movimientos indígenas en cierto modo se presentan como una alternativa a los procesos de globalización (y en algunos casos se conforman alianzas con los movimientos anti o alter globalizadores) en tanto son fenómenos globales que intentan imponer una misma lógica y homogeneizar social y culturalmente al planeta. Estos procesos también representan una amenaza para sus territorios, sus recursos naturales y sus modos de vida. Pero son esos mismos procesos globalizadores los que facilitaron la emergencia de los movimientos indígenas a través de la debilitación de los estados nacionales que incide directamente en una disminución en la capacidad de los estados para dar una respuesta satisfactoria a las necesidades de los sectores más necesitados. También son los mismos procesos globales los que facilitaron a los pueblos indígenas el acceso a mayores y más lejanas audiencias y poder dar gran difusión a estas problemáticas sociales.

Las sociedades indígenas han constituido confederaciones y organizaciones nacionales e internacionales que en las últimas décadas obtuvieron una relevancia a nivel mundial, asociados a temas de ecología, medio ambiente, derechos humanos y biodiversidad, entre otros muchos. Eventos como la conferencia de Estocolmo en 1972, la conferencia de Río en 1992, la publicación de libros que se refirieron a las limitaciones del planeta abrieron el debate sobre el uso y explotación de los recursos naturales y el accionar de los países con sus respectivas políticas públicas. Los procesos de globalización reforzaron la conciencia de que temas como el cambio climático, la biodiversidad o el agujero de ozono afectan a todos y que la responsabilidad de estos hechos es compartida. La participación de los movimientos sociales internacionales ha forzado a los gobiernos a suscribir acuerdos internacionales, tratados y convenios donde se habla de protección, conservación, desarrollo sostenido y biodiversidad. Los aspectos ecológicos y la conservación del planeta han adquirido en los últimos tiempos una notable relevancia a nivel mundial y los movimientos étnicos han sabido aprovechar este contexto para iniciar sus demandas por la explotación y la degradación de sus tierras, así como señalar que las comunidades indígenas saben desde hace tiempo gestionar sus propios recursos naturales. Así, las organizaciones indígenas supieron aprovechar este contexto para generar y consolidar alianzas con diversas ONG donde los indígenas se favorecen en tanto les permiten iniciar sus demandas y reivindicaciones y disponer de audiencias transnacionales, mientras que las ONG emplean el conocimiento indígena y el "capital simbólico" que poseen para movilizar a sus financiadores. Las propias ONG ambientalistas han reconocido el valor simbólico de sus aliados indígenas como un modo de comunicar y movilizar partidarios (Cayón y Turbay 2005; Conklin y Graham 1995; Conklin 1997). La alianza entre los ambientalistas y los indígenas posee un componente simbólico extraordinario y la identidad cultural de los pueblos indígenas constituye el recurso político más importante.

Seguramente la alianza entre ambientalistas e indígenas cristalizó en tanto la visión de la población nativa sobre la naturaleza y los modos de aprovechar los recursos son compatibles con la visión ambientalista occidental y por ello algunos ambientalistas han comenzado a desarrollar discursos sobre la base de intereses comunes, por ejemplo en oposición a la destrucción de la selva y fomentando la conservación de las tierras en manos de las comunidades indígenas. Sin embargo, también se puede advertir intereses parcialmente contradictorios puesto que mientras los ambientalistas privilegian el desarrollo de sistemas sustentables de gestión de los recursos naturales, los pueblos indígenas luchan por la autodeterminación y control de sus tierras, incluyendo los recursos naturales. Esta situación de intereses parcialmente contradictorios se puso claramente de manifiesto en la Novena Conferencia de las Partes (COP) de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) de la ONU celebrada en mayo de 2008 en Bonn (Alemania) cuando en la declaración de apertura realizada por el Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad (FIIB) se proclamó en relación con las áreas protegidas que: "Los Pueblos Indígenas estamos preocupados por la continua expansión de las áreas protegidas. Queremos el reconocimiento de nuestros propios territorios de conservación, territorios bioculturales indígenas y áreas conservadas por la comunidad. Nos oponemos al establecimiento de nuevas áreas protegidas en tierras y territorios indígenas hasta que nuestros derechos a las tierras, territorios y recursos sean plenamente reconocidos y respetados" (Prensa Indígena, 30 de mayo 2008).

La alianza estratégica que los pueblos indígenas consolidaron con los ambientalistas adquiere una importancia fundamental si vemos el proceso en perspectiva ya que en sus inicios la defensa indígena se basó fundamentalmente en conceptos asociados a los derechos humanos y a la defensa de los aspectos culturales y de la diversidad, pero recientemente la emergencia de la figura del indígena como "guardián de la naturaleza" colocó a las poblaciones nativas en un lugar privilegiado en relación con las organizaciones ecologistas y defensoras del medio ambiente que facilitó la inserción de las diferentes asociaciones de pueblos en el panorama transnacional. El interés occidental por la preservación de la biodiversidad es un factor preponderante en las demandas indígenas porque por extensión se debía preservar también a las poblaciones nativas y a su cultura (también se trataba de conservar la diversidad cultural). Un ejemplo paradigmático es la notoriedad y la presencia que adquirieron los indígenas en Brasil durante la década de los ochenta en los medios de comunicación global asociados a la amenaza de las selvas tropicales. Varios líderes de comunidades indígenas de las regiones amazónicas recibieron invitaciones para viajar y participar de conferencias, encuentros con otros líderes, reuniones con políticos de Naciones Unidas, del Banco Mundial, etc. Algunos factores contribuyeron en mucho al desarrollo internacional de los movimientos indígenas durante finales de los años 1980 y principios de los 1990 como la conservación de la biodiversidad, la disponibilidad de la información científica sobre la deforestación en el Amazonas que atrajo la atención mundial, el desarrollo de las tecnologías que permitieron por ejemplo observar imágenes satelitales de la destrucción del medio ambiente, el nuevo paradigma del "desarrollo sostenible", etc. Este contexto, que brindó una clara situación favorable de oportunidad política para lograr la visibilidad de las sociedades indígenas en el panorama internacional, se modificó a través del tiempo, al menos para las poblaciones indígenas amazónicas, ya que en los últimos años se limitaron las oportunidades para los pueblos indígenas. Las oportunidades políticas, económicas y culturales que permitieron la emergencia de la alianza amazónica han cambiado y la apertura que existió a finales de los 1980 y comienzos de los 1990 ahora permanece cerrada (Pieck 2006). Algunos parámetros importantes que operaron en este cambio fueron la existencia de una gran polarización ideológica entre las grandes organizaciones conservacionistas y las pequeñas organizaciones medioambientales y de derechos humanos, la polarización financiera entre estos mismos grupos (incrementada por la escasez de dinero para las causas ambientales) y la reducción en la cobertura periodística relativo a problemas de deforestación y de luchas indígenas, y por tanto la reducción del poder simbólico de las poblaciones indígenas. Los atentados del 11 de septiembre y la recesión económica centraron la atención en problemas asociados con las guerras, las torturas en prisiones y con las agrupaciones terroristas.

LA PROBLEMÁTICA DE LAS POBLACIONES AFROAMERICANAS (COLONIA, ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD Y ACTUALIDAD).

 

El proceso de la abolición de la esclavitud en la Nueva Granada (1780-1860). Tiempos y contratiempos de una transición significativa entre la Revolución y la República.



El otorgamiento generalizado de la libertad y la ciudadanía formal a los esclavos representó una transformación mayor en el mundo Atlántico, a pesar de las restricciones materiales de su puesta en marcha. Las medidas de abolición de la esclavitud chocaban contra las estructuras culturales construidas durante siglos, en torno al esclavo, su alteridad y la inferiorización de la que fue objeto, desde su deportación de África y esclavización en América. Significó ampliar el universalismo revolucionario y materializarlo respecto de sectores populares; impactando la arraigada concepción socio-cultural de la diferencia entre hombres y esclavos, que daba por sentada la superioridad de los primeros sobre los segundos. La extinción de la esclavitud en el Atlántico sur hispánico consolidó la terminación legal y formal de las categorías socio raciales de la Colonia y de las categorías esclavistas de las primeras décadas republicanas, provocando una transición significativa de alcances diversos.

De una parte, la cuestión de la abolición de la esclavitud tuvo un origen atlántico que no se restringe a un solo espacio imperial, ya que ésta emergió durante la segunda mitad del siglo XVIII, en el marco de la Ilustración, a partir de diferentes experiencias y dinámicas metropolitanas y coloniales, que se dieron fundamentalmente en los imperios británico, francés y español. Adicionalmente, el desarrollo que se le dio al abolicionismo tuvo un curso bien disímil y particular en cada metrópoli, así como en cada colonia o recién creada república americana del siglo XIX. De otra parte, el abolicionismo atlántico se consolidó, se difundió y se aceleró durante la Era de las Revoluciones (1775-1848), período en el que emergieron una serie de principios y propuestas que buscaban cambiar el orden imperial a lo largo del Atlántico; y la abolición de la esclavitud se presentó como uno de los temas que contenía la carta de reformas que propugnaban las diferentes revoluciones, incluidas las Revoluciones de Independencia que se llevaron a cabo en las colonias americanas del imperio español. Esto condujo a que el proceso de la abolición se traslape con aquel de la revolución y su estudio haya resultado marginal dentro del marco de los trabajos sobre las revoluciones y sobre la esclavitud misma.

La historiografía de Colombia ha establecido una versión lineal para explicar la terminación de la dominación esclavista, según la cual, se privilegia el rol del Estado republicano como aquel que otorgó la libertad a los esclavos, en mayo de 1851, tras el inicio de una política de libertad de partos instaurada en el año de 1821. Sin embargo, un análisis sincrónico y diacrónico de los acontecimientos y de las fuentes primarias nos ha permitido profundizar en un proceso complejo y paradójico, que se desarrolló a través de tres periodos capitales, a saber, el período colonial tardío, la Revolución de independencia y las primeras décadas republicanas.

La importancia del estudio de la abolición de la esclavitud, en el continente americano, radica en las transformaciones que trajo consigo su puesta en marcha en cada espacio imperial o republicano. Este proceso se llevó a cabo de manera gradual en la mayoría de los casos y su desarrollo fue bastante contradictorio, pues implicó una serie de debates y de medidas, donde se disputaban intereses de propietarios, de élites, de esclavos y de los mismos Estados; los cuales tuvieron que entrar a mediar para poner punto final a este proceso, en cada espacio americano.

En última instancia, la abolición de la esclavitud en el Atlántico constituyó un acto político, republicano o imperial, materializado en un cuerpo de leyes, que daba fin a la dominación esclavista y regulaba la incorporación política y social de los antiguos esclavos.

En el caso de los territorios del Atlántico sur que se independizaron bajo la influencia del ejército revolucionario de Simón Bolívar, la libertad de los esclavos se erigió como una causa inherente al republicanismo y uno de los principios en el que reposarían los nuevos Estados; en razón de la conexión entre abolición y revolución que se entretejió durante aquel período de secesión. Por ello, con la creación de la república de la Gran Colombia, en 1819, se dio origen a una política de abolición de la esclavitud, que estuvo ligada al proceso mismo de creación de las instituciones republicanas, en la primera mitad del siglo XIX; y que se desarrolló en torno a las vicisitudes políticas y sociales que se engendraron en dicho período. Luego, con la declaratoria de abolición definitiva de 1851, se inauguró una nueva etapa del republicanismo, en la que se materializaban los principios de libertad e igualdad para los esclavos. Sin embargo, la determinación normativa y política de extinguir la institución esclavista neogranadina no tuvo un carácter absoluto; ya que, la huella indeleble de la esclavitud subsistió más allá de su abolición.

Las Revoluciones Hispánicas facilitaron la incorporación de múltiples iniciativas anti-esclavistas en las repúblicas recientemente independizadas; de manera que, por decisión republicana y bajo la presión de las resistencias esclavas y la difusión del abolicionismo en sus diversas formas (institucional, constitucional, judicial), se dio lugar a la crisis de la esclavitud y se llevó a cabo una política de manumisión republicana, para extinguir esta forma de dependencia servil.

A partir de la difusión de los principios de libertad e igualdad, de vocación universal, que se propusieron en el seno de la Revoluciones Atlánticas, imperios y repúblicas iniciaron transformaciones históricas sin precedentes, que terminaron conduciendo a la incorporación política de grupos subalternos, los cuales no habían sido considerados en dichos términos bajo el Antiguo Régimen. La controversia en torno a la legitimidad, moralidad y rentabilidad de la esclavitud y de la trata emergió en dicho contexto, en el que los esclavos del Atlántico comenzaron a observar mutaciones relevantes respecto de la dominación de la que eran objeto.

La región del Suroccidente colombiano, fue epicentro republicano del proceso abolicionista, por tratarse de la región con mayor población esclava; así como por la incidencia política y preponderancia económica que detentó entre 1780 y 1860. El Archivo del Cauca contiene información amplia e inédita que nos ha permitido adentrarnos en las particularidades del proceso de desarticulación de la esclavitud y de sus múltiples protagonistas; observando la información regional a luz del conjunto neogranadino y en la medida en que el Suroccidente ocupaba un porcentaje muy amplio del territorio, tanto en tiempos coloniales como republicanos. La tendencia de la historiografía a privilegiar el estudio del Caribe granadino ha dado lugar a una escasa pesquisa en este archivo regional, pese a la riqueza del mismo.

Para reconstruir el rol de los esclavos, es indispensable remitirse a los archivos judiciales (locales y centrales) que constituyen la mejor fuente de información en ese sentido. Los procesos penales y civiles que se siguieron desde finales de la Colonia cuentan con la presencia de los esclavos y permiten hacer seguimiento de sus actuaciones, específicamente de sus resistencias, que fueron perseguidas por autoridades coloniales y criminalizadas en tiempos republicanos. Por otra parte, las actuaciones específicas de los amos se pudieron analizar directamente en el fondo “Arboleda” del Archivo del Cauca.

La esclavitud atlántica, es decir, aquella que se realizó a partir de la colonización del continente americano, por parte de diferentes imperios europeos, y que instituyó la captura y deportación forzada de millones de africanos entre los siglos XVI y XIX, mediante el tráfico transatlántico. El abolicionismo desarrollado en el continente americano se llevó a cabo bajo dos modelos definidos, el anglosajón y el francés. Ambos estuvieron precedidos por una serie de medidas humanitarias hacia los esclavos, que propiciaban mejores condiciones de vida material, acceso a la acumulación de dinero, concesiones en materia de derecho de familia y restricciones hacia el trato que daban los amos.

La abolición a la francesa, tuvo un carácter inmediato y definitivo, en la medida en que en las dos oportunidades en que se decretó, ésta se hizo sin que mediaran medidas de gradualidad y mediante leyes que proscribían terminantemente la diferencia entre hombres y esclavos. Fue así que, en febrero de 1794, la Convención de la Primera República votó por la abolición definitiva de la esclavitud en las colonias francesas. La adopción de la abolición inmediata de la esclavitud estuvo acompañada de un debate legal sobre los efectos de tal medida, principalmente, en lo concerniente a la instrucción pública, el régimen político y de elecciones, el sistema judicial, los salarios y el trabajo en general. Paralelamente, se desplegaron una serie de medidas de control a nivel local en el Caribe francés, como centros de empleo, escuelas gratuitas obligatorias, visas de circulación para los trabajadores, criminalización de la vagancia y la creación de una policía del trabajo. Este modelo abolicionista fue acogido por la república de Haití, que constituye el único caso en que la abolición definitiva e inmediata de la esclavitud fue decretada tras la revolución; además de mantenerse una vez consolidada su independencia de Francia.

La abolición seguida bajo el modelo anglosajón se caracterizó por la gradualidad. Aunque éste tipo de abolición se realizó de manera exitosa y completa en las colonias británicas del Caribe (entre 1833 y 1840), su origen data de finales del siglo XVIII, cuando se iniciaron una serie de debates en torno a la abolición de la esclavitud, en el marco de la Revolución Norteamericana. Una vez establecido el régimen federal de los Estados Unidos de América, se retomó el debate abolicionista, sin que éste constituyera un tema central en la construcción de la nueva república. Los estados del centro y norte del país llevaron a cabo discusiones legislativas en las que terminó por acogerse un modelo de abolición progresiva de la esclavitud. Filadelfia fue el epicentro de estas discusiones, donde se consolidó el sentimiento antiesclavista de los revolucionarios y de los cuáqueros americanos, quienes promovieron la terminación definitiva de la esclavitud. De esta forma, emergió la propuesta de la gradualidad para llevar a cabo la abolición de la esclavitud y como solución intermedia que permitía respetar los derechos de propiedad de los amos y preparar –en teoría– a los esclavos, para convertirse en persona libres.

La aplicación de la gradualidad consistió en decretar la libertad de vientres, es decir, la declaración de libertad de todos los hijos de las esclavas nacidos a partir de la fecha de expedición de la ley; al considerarse que en la medida en que no nacieran nuevos esclavos, la institución esclavista llegaría a término con el paso de ciertas décadas. Fue así como el estado de Pennsylvania aprobó una “gradual emancipation law” en 1780, le siguieron Connecticut y Rhode Island en 1784, Nueva York en 1799 y Nueva Jersey en 1804. Esta legislación fue adoptada en la mayoría de estados del norte de los Estados Unidos, de tal suerte que para la primera mitad del siglo XIX ya habían adelantado el proceso abolicionista y contaban con una reducción significativa en el número de esclavos.

Para el caso neogranadino, se destaca la resistencia político-judicial que, desde la Colonia, representaba un medio importante de acceso a la libertad, mediante la acción judicial interpuesta por el esclavo. De hecho, a partir del período revolucionario, dicha estrategia estuvo favorecida por la evolución de la jurisprudencia, la cual tuvo una tendencia a defender el principio de libertad esclava y a priorizarlo sobre otros principios del derecho. En tiempos coloniales los esclavos buscaban salir de su estatus de dependencia servil y recuperar su humanidad o re personalizarse; sin embargo, con el advenimiento de la Era de las Revoluciones se generaron evoluciones en las resistencias y en sus motivaciones, que tendían, en muchos casos, a controvertir la institución esclavista en sí misma. En un momento posterior, durante el período republicano, las resistencias se sumaron a otra serie de elementos, acontecimientos y actores, para provocar la extinción de la institución esclavista.

La política gradual de abolición fue una solución intermedia que encontraron las repúblicas andinas frente a las promesas de libertad revolucionaria; de manera similar a lo iniciado por los estados del norte de los Estados Unidos hacia 1780; los británicos en las West Indies, en 1833; así como Cuba, en 1870. Bajo el impulso libertario de los patriotas vencedores de las pugnas revolucionarias, desde 1821 se creó e instauró una “política de manumisión” liderada por el Estado neogranadino, que consistió en llevar a cabo una abolición progresiva de la esclavitud, mediante la declaración de libertad de partos y la promoción de compras de libertad entre los esclavos, mediante financiamiento parcial de las mismas por parte de los gobiernos. Esta política estuvo ligada al proceso mismo de creación de las instituciones republicanas; así pues, entre 1821 y 1832, la gradualidad abolicionista tuvo un período de resplandor, seguido de una regresión anti-abolicionista, entre 1839 y 1848. Luego, en 1851, al amparo de un gobierno liberal y reformista se pudo concluir definitivamente con esta institución servil.

Durante las tres primeras décadas de existencia como república independiente, en la Nueva Granada emergieron nuevas categorías esclavistas, que buscaban regular el acceso progresivo de los esclavos y de sus hijos a la libertad. Los manumisos, por ejemplo, que eran los esclavos que nacían libres desde 1821 y accederían a la ciudadanía al cumplir la mayoría de edad, fueron sujetos de abusos y restricciones en el período de gradualidad; así como terminaron siendo protagonistas y movilizadores de grupos subalternos, para presionar la promulgación de una abolición definitiva a mediados del siglo XIX. Entre 1821 y 1851 se generaron este tipo de categorías, que surgieron tanto de hecho como de derecho, impactando las identificaciones socio raciales y las percepciones locales sobre los esclavos y sus descendientes, que se iban acercando a la condición de libertad y a la carta de ciudadanía.

La lucha por mantener y conservar los resguardos y territorios colectivos.

Resguardos indígenas en la conservación.

Actualmente, existen 120 mil zonas protegidas en el mundo lo que corresponde a un 13% de las superficie terrestre (Survival, 2014) y de estas, el 80% se encuentran en territorios indígenas que son en su mayoría los lugares con mayor diversidad del mundo, a pesar de esto, algunos gobiernos hoy en día insisten en el despojo y expulsión de comunidades indígenas por un intento de proteger y mantener los espacios alejados de las acciones antrópicas. Estas acciones de despojo, desconocen la labor de conservación y necesidad de autosuficiencia de las comunidades indígenas que permiten la conservación gracias a la protección de sus territorios, marcando una barrera que impide a otros el ingreso a estos con el fin de desarrollar actividades de explotación, caza y turismo desmedido.

La importancia que reviste la conservación del ambiente para los pueblos indígenas está fuertemente ligada a las estrategias de participación y reconocimiento de los derechos de las comunidades, teniendo en cuenta la tradición, las costumbres y la autonomía de sus territorios. A partir de la colonización se estableció una variedad de formas de relaciones entre los indígenas y españoles, desde la pérdida de soberanía y despojo de los pueblos, hasta la creación de tratados para diferentes formas de autogobierno. Los territorios consolidados como resultado de estos acuerdos, fueron definidos como resguardos o comunidades donde el autogobierno, únicamente se permitía dentro de los territorios adjudicados. Durante las últimas décadas las comunidades indígenas de la mano con las organizaciones internacionales buscaron el reconocimiento de la libre determinación de los pueblos, lo que ha permitido junto con las luchas de reivindicación el fortalecimiento de su autonomía. Es así que, las experiencias de autonomía de los pueblos indígenas se han basado en contextos que vienen desde la colonización y han servido como punto de referencia para la defensa de sus territorios. Según Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos como del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966) “Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio de beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia” (Popolo, 2017). En este sentido, hay diversas experiencias sobre autonomía de los pueblos indígenas en la historia de Latinoamérica, lo que conlleva a que se propenda a establecer diferentes formas de participación en defensa del autogobierno.

No obstante, el autogobierno y autogestión de las comunidades indígenas tiene puntos de fuga donde por la dinámica social se introducen acciones institucionales o ilegales externas que chocan con las prácticas de gestión de las comunidades indígenas. Los casos más representativos están marcados por la explotación de recursos naturales en territorios indígenas, con lo cual vulneran el desarrollo de sus formas de vida material, cultural y espiritual. En esta línea de análisis de las experiencias de autogobierno y de participación de las comunidades indígenas, se da un nivel de relacionamiento con organizaciones nacionales y territoriales orientadas en la búsqueda de acciones de incidencia, por la preservación, reivindicación y cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas, así como las escalas en red que vinculan temas de identidades indígenas globales, como el Consejo Indígena de Centro América (CICA), la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) y la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), algunas organizaciones combinan la presencia territorial con actividades específicas contra la minería, el Programa REDD+, el cambio climático y los negocios, y promueven los derechos humano (Popolo, 2017).

Sin embargo, a pesar de los avances continúan las tensiones que se dan por el control y uso del territorio y los recursos naturales dentro de los resguardos o territorios indígenas, en parte por la exclusión política y social de estas comunidades y el no reconocimiento de derechos lo que implica una vulneración y desigualdad.

Colombia por su parte, tiene una fuerte legislación frente al reconocimiento de la autoridad de las comunidades indígenas. Sin embargo, las condiciones legales están en algunos casos alejadas de la realidad. De modo que, en la región existe una gran variedad de formas de reconocimiento de los derechos colectivos de las comunidades indígenas en territorios en traslape, pero esto no quiere decir que alrededor de este reconocimiento no hayan tensiones especialmente orientados a la conservación, ya que los pueblos indígenas no han tenido una participación protagónica en la toma de decisiones. (Cisneros & McBreen, 2010).

Las comunidades indígenas tienen un relación con el territorio marcado por su cosmovisión (Gredo, 2006) que contempla dos componentes inseparables para el ser indígena, lo material y lo espiritual. Este concepto integra suelo, subsuelo, hábitat, fauna y flora lo que le da una mayor complejidad centralizándose más allá del carácter instrumental funcional que se le puede dar a la tierra. “Las comunidades indígenas corresponde a una forma de vida particular de ser, ver y actuar en el mundo, constituido a partir de su estrecha relación con sus territorios tradicionales y los recursos que allí se encuentran, no sólo por ser éstos su principal medio de subsistencia, sino además porque constituyen un elemento integrante de su cosmovisión, religiosidad y, por ende, de su identidad cultural...”. (Ramírez, 2017).

Por lo anterior, es necesario entender principalmente que los sistemas locales tienen conocimientos y habilidades que en ocasiones tienen sus raíces en lo sagrado y que estos mismos grupos locales imponen reglas, incentivos y sanciones para generar conductas de conservación y de uso racional y efectivo de los recursos. Siendo fundamental reconocer también la importancia de la historia de la poblaciones locales como conservadores de la naturaleza y que estos han contribuido a producir nuevos paisajes dentro de estas áreas protegidas (Pimbert & Pretty, 1995).

El resguardo indígena como lugar de conservación.

Otros actores fundamentales en la historia de la conservación en Colombia son las comunidades indígenas que a partir de sus culturas, las tradiciones y la cosmovisión crean un estrecho vínculo con el territorio y la tierra, la cual, es considerada como madre. Distanciándose de la visión occidental de la tierra como factor productivo o como un bien comercializable. En oposición a esta visión, las comunidades nativas entablan una compleja relación con el medio natural ancestral. Su elación con el territorio, que incluye los recursos naturales y el paisaje, están cruzadas por tradiciones y rituales; para los pueblos indígenas la tierra y sus recursos constituyen una unidad, al considerar que existe una fuerte y continúa conexión entre la sociedad, la naturaleza y el mundo espiritual. Lo anterior, se relaciona con uno de los elementos más importantes de las comunidades indígenas y su relación con el territorio es la apropiación de la tierra en forma comunitaria, desconociendo el carácter de propiedad privada sobre esta, es decir, la labran y la protegen entre todos los miembros de la comunidad. (Cuervo, 2009).

Desde el descubrimiento y conquista del continente americano, las culturas ancestrales que habitaban este territorio han sido sometidas a la expropiación de sus territorios por parte de los conquistadores. La conquista de España fue ante todo una empresa privada, realizada por particulares, con el patrocinio político y económico de la corona de Castilla, que les dio a los conquistadores el derecho de Estado. Alejandro VI, les otorgó a los reyes de España y Portugal el derecho “divino” de conquistar el nuevo continente por medio de documentos conocidos como las Bulas Reales. Posteriormente, el rey de España expidió la Carta Mediana del Campo, mediante la cual se concedió a Cristóbal Colon licencia para el repartimiento de tierras. El conquistador por medio de capitulaciones, mercedes reales y encomiendas, realizo las primeras reparticiones. (ACNUR, 2006) En cuanto a las capitulaciones, se trataba de convenios en los cuales los conquistadores contraían obligaciones, como las de descubrir, conquistar y poblar, obteniendo como contraprestación los derechos sobre tierras e indígenas. Las mercedes de las tierras y en la composición (permitía acceder a la tierra demostrando su explotación y pagando una suma de dinero: composición es el origen de la hacienda), permitió que los encomenderos se hicieran propietarios (la encomienda, no era un título sobre la tierra). Los indígenas perdieron sus tierras, por usurpación y se instituyo por parte de los hacendados los terrajes, que consistía en otorgar un pedazo de tierra para la vivienda indígena y un solar para establecer sus cultivos de subsistencia, con la condición de trabajar en las haciendas, pero sin remuneración. En el año de 1532 se instituyó el resguardo como medio de reconocer el derecho de los indígenas sobre sus tierras, brindándoles autonomía en cuanto a sus tradiciones y formas de vida, pero también les estrechaba y demarcaba territorialmente, en un tipo de confinamiento y hacinamiento, siendo alejados, en la mayoría de los casos, de las tierras cuyas condiciones presentan mejor aptitud para los cultivos y pastoreo. Para el año 1564 se les distribuyeron las tierras a los pueblos indígenas con el carácter legal de resguardo, bajo la condición de que no se podían vender, pero a finales del siglo XIX tuvo lugar un fuerte proceso de desintegración de los resguardos, como consecuencia de la consolidación del latifundio. En el siglo XX con la expedición de la Ley 200 más conocida como la Ley de Tierras, se limitó el latifundio, al castigar el abandono de tierras y poner en práctica el principio de la función social de la propiedad, la cual no tuvo resultados significativos en la titulación para los pueblos indígenas y su aplicación, solo pudo hacerse hasta 1961, con la Ley 135, pues en 1944 los miembros del partido conservador derogaron la inicialmente mencionada. Para el año de 1980 se logró la consolidación de una política de Estado sobre las tierras tradicionales de los pueblos indígenas, con el carácter legal del resguardo, política que fue reafirmada en el texto de la Constitución Política de 1991, al establecer que las tierras de resguardo son de propiedad colectiva, no enajenable, imprescriptible e inembargable. (Const., 1991) La Ley define a los resguardos como: “una institución legal y sociopolítica de carácter especial, conformada por una o más comunidades indígenas, que con un título de propiedad colectiva goza de las garantías de la propiedad privada, poseen su territorio y se rigen para el manejo de éste y su vida interna por una organización autónoma amparada por el fuero indígena y su sistema normativo propio” (Decreto 2164 de 1995, artículo 21).

Sumado a lo anterior, la Ley 21 les exigió a los gobiernos a “respetar la importancia especial que para las culturas y valores espirituales de los pueblos interesados reviste su relación con las tierras o territorios, o con ambos, según los casos, que ocupan o utilizan de alguna otra manera, y en particular los aspectos colectivos de esa relación.” También se encarga de aclarar la estreches del término ''tierras'' con el concepto de “territorios”, dando una visión más integral de lo que las comunidades apropian, y valoran del espacio. Así pues, esta ley permitió reglamentar y legitimar el derecho de la propiedad y posesión que tienen, no solo sobre las tierras tradicionalmente ocupadas por los pueblos ancestrales, sino también, sobre los derechos de los pueblos a los recursos naturales existentes en sus tierras, los cuales deberán protegerse especialmente. “Estos derechos comprenden el derecho de esos pueblos a participar en la utilización, administración y conservación de dichos recursos.” (Ley 21, 1991) Podemos ver entonces, que el resguardo indígena está conformado por los siguientes elementos básicos: a) un territorio delimitado, b) un título de propiedad comunitaria registrado, c) una o varias comunidades que se identifican como indígenas, y d) una organización interna que se rige por sus propias regulaciones. Adicionalmente, podemos observar que en el recorrido histórico del reconocimiento de los derechos del territorio de los pueblos indígenas se ha realizado mediante las siguientes reformas legales: a) resguardos de origen colonial, b) resguardos republicanos, c) resguardos creados por el Incora después de 1961, d) reservas indígenas, d) títulos individuales por comunidad o parcialidades. (ACNUR, 2006).

La diferencia como base de la igualdad.

La igualdad puede asumir diferentes fórmulas. Una cosa es plantearnos que todos seamos iguales ante la ley, y otra muy diferente que la ley deba garantizar la igualdad de oportunidades de todos. Sin embargo, sea cual sea el tipo de igualdad de la que hablemos, ésta se realiza generalmente a partir de desigualdades. Por ejemplo, si afirmamos que todos somos iguales ante la ley con carácter rígido o dogmático, no cabría siquiera pensar en leyes especializadas, que regulen la situación de personas en determinadas circunstancias: no podría haber leyes sobre niños, mujeres embarazadas, desplazados, indígenas y un larguísimo etcétera. De la misma manera, si planteamos que el problema es garantizar igualdad de oportunidades o de condiciones, de entrada suponemos que existen desigualdades que es necesario atender. De lo contrario, tocaría asumir que todos somos igualmente capaces, en tanto humanos. Pero precisamente la humanidad nos demuestra que somos capaces en formas distintas, con habilidades particulares y específicas a cada cual. En el fondo, no se hace más que ratificar un postulado filosófico en alguna manera paradójico: todos somos iguales en tanto todos somos diferentes. O, lo que es similar, dado que cada uno de nosotros absolutamente desigual, es único e irrepetible, requerimos de principios de igualdad para podernos relacionar en términos de derechos y obligaciones, a partir de un primado ético: lo que nos hace iguales es la similar dignidad.

Por lo tanto, el problema central de la igualdad no es la desigualdad, dado que gracias a ella se desarrolla. Es la distinción de cuándo somos iguales y cuándo diferentes. O, en otras palabras, cuándo son legítimas las distinciones, y cuándo ellas constituyen discriminación, entendida esta última como una distinción ilegítima. 



BIBLIOGRAFÍA.

Textos.

ESPACIOS 7°- Editorial norma

EXPLORADORES – CIENCIAS SOCIALES 7 - Editorial Voluntad

NAVEGANTES – SOCIALES 7 - Editorial Norma

ZONA ACTIVA – SOCIALES – 7 - Editorial Voluntad

AVANZA SOCIALES 7 - Editorial Norma.

  Web grafía 

https://concepto.de/africa/

http://ejemplosyejerciciosde.blogspot.com/2014/07/preguntas-sobre-la-conquista-de-america.html

http://portal.uned.es/pls/portal/docs/PAGE/UNED_MAIN/LAUNIVERSIDAD/UBICACIONES/05/DOCENTE/RAFAEL_BARQUIN_GIL/PRE-OCW/TEST2%20CON%20SOLUCI%C3%93N.PDF

 

https://www.thatquiz.org/es/preview?c=m9jwg3lb&s=nxkjvo

 

https://educacion.gob.ec/wp-content/uploads/downloads/2016/09/librostexto/Estudios_Sociales_9.pdf

 









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  14. Hola profe ya terminé de copiar la Programación del III periodo año lectivo 2020. En el cuaderno de sociales

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